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Para lectores y electores

Para lectores y electores

Por: Voz y voto

De última hora

Como salidas de una chistera, tres sentencias de la Sala Superior del TEPJF determinaron que en la boleta electoral federal de 2021 aparecerán 10 recuadros para que cada quien elija el de su gusto. A los siete partidos con registro previo (Morena, PAN, PRI, MC, PRD, PVEM y PT) se agregan el PES (que de Social pasa a Solidario) y Redes Sociales Progresistas, propiedad de la reaparecida Elba Esther Gordillo. La justicia a la carta también beneficia a una cosa llamada Fuerza Social por México, criatura de Pedro Haces, senador suplente postulado por Morena en 2018. Como en la canción de los 10 perritos, serán los electores quienes decidan cuántos quedan después del primer domingo de junio de 2021. En el camino a la boleta quedaron otros 4, entre ellos «México Libre» que dirige la señora Margarita Zavala.

 

Van PRD y PAN por alianza en 2021

Marko Cortés informó a los medios que Acción Nacional y los restos del PRD están en arduas negociaciones para presentar 75 candidaturas comunes en las elecciones legislativas de 2021. El dirigente de los azules ha tenido que convencer a sus correligionarios –los que profesan la misma religión– de que el sol perredista ya no quema, pues ahora son buenos muchachos y coinciden en el altísimo objetivo de derrocar a López Obrador… Y así esperan lograrlo.

 

Fideicomisos: 72 diputados ausentes

Con 242 votos de sus ovejas, el Ejecutivo hizo aprobar la desaparición de 109 fideicomisos, lo que le dará al gobierno federal 68 mil millones de pesos. Ocho diputados de Morena se negaron a aprobar el desatino, lo que habla muy bien de ellos; 178 votaron en contra y, si sumamos 242 + 8 + 178, tenemos un total de 428 padres y madres de la patria. La pregunta obligada es: ¿Por qué no asistieron a la sesión 72 diputados a los que pagan regularmente sus dietas para que (¡Ejem!) velen por el interés popular? La respuesta es que un asunto de tanta trascendencia les valió un soberano y puritito cacahuate.

 

¿Quién se fusila a quién, cari fratelli?

«La política no debe someterse al paradigma eficientista de la tecnocracia. El perdón no implica olvido. Los grupos populistas cerrados desfiguran la palabra ‘pueblo’ puesto que en realidad no hablan de un verdadero pueblo. En efecto, la categoría de ‘pueblo’ es abierta. Un pueblo vivo, dinámico y con futuro es el que está abierto permanentemente a nuevas síntesis incorporando al diferente». Citas de la encíclica Fratelli tutti del Papa Francisco que el senador Ricardo Monreal (Milenio, 6/X/20) cree haber escuchado en alguna «conferencia matutina», de donde se deduce que el pontífice argentino es plagiario o que la voz de las mañaneras está en línea con la religiosidad de Bergoglio.

 

¿El pueblo, por encima de la ley?

El primero de diciembre de 2018, Andrés Manuel López Obrador –de acuerdo con lo dispuesto por la Constitución– dijo ante diputados, senadores y ministros de la Suprema Corte: «Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión, y si así no lo hiciere, que la nación me lo demande». El pasado 6 de octubre, AMLO declaró: «Por encima de la ley está el pueblo, está la democracia». ¡Ah!

 

Antes la Jucopo y ahora la Cochupo

El llamado Partido Verde Ecologista de México, como bien se sabe, no es partido, sino mero negocio de sus capitostes; lo verde se limita a su logotipo porque, de ecologista, nada tiene y, de mexicano, tal vez algunas actas de nacimiento de sus propietarios. Pese a todo, el ecologismo es una causa que cuenta con seguidores y éstos suelen confundir a la pandilla del PVEM con una auténtica organización ambientalista. De ahí que en las elecciones de 2018 haya logrado reunir suficientes votos y así formar grupo parlamentario en la Cámara de Diputados Federal y en el Congreso de la Ciudad de México. En San Lázaro han sabido vender caro su amor a Morena, pero en la capital del país, donde un partido sólo requiere tener dos diputados para que se le reconozca como grupo parlamentario, ya sólo ocupan una curul, la de Alessandra Rojo de la Vega, quien sigue en la Junta de Coordinación Política a la que ahora le dicen no la Jucopo, sino la Cochupo.

 

Retrasan entregar la Belisario Domínguez

En lo que va del presente sexenio muy mal le ha ido a la Medalla Belisario Domínguez. Como la Legislatura saliente no cumplió con entregarla el día que dispone la ley, al Senado de mayoría morenista le tocó obedecer la orden de Ya Saben Quién y le regalaron la presea y dinero que la acompaña a un ex priista, viejo vividor de la izquierda, ágrafo que no sabe escribir ni su nombre y eterno aviador del periódico que fundaron muchos y él convirtió en una vaquita a la que sigue ordeñando. A fines del mismo año se eligió como recipiendaria a doña Rosario Ibarra de Piedra, quien ha luchado durante más de cuatro décadas por la presentación de los «desaparecidos políticos», pero su hija, quien la recibió en su nombre, se la regresó al Preciso porque crece de modo incesante el número de desaparecidos sin que parezca preocuparle al actual gobierno. Por eso pedimos que dejen de zarandear la memoria de don Belisario.

 

El circo de las tiendas voladoras

La banda de desempleados que se hace llamar Frente Nacional anti AMLO (FRENAA), con el patrocinio de Gustavo de Hoyos, dirigente de la COPARMEX, y Gilberto Lozano, quien se encarga de conseguir dineros para pagar a sus acarreados, tomó el Zócalo para exigir la renuncia del Presidente de la República. Los freneros colocaron en la gran plaza decenas de tiendas de campaña y declararon que no se iban a mover de ahí hasta mandar a volar al mandatario elegido por la mayoría de los mexicanos. Pero lo que voló no fue el Ejecutivo, sino las tiendas de campaña, que al primer ventarrón se elevaron porque nadie las habita, pues el propio Gilberto Lozano se fingió enfermo para irse a dormir a un lugar más cómodo. Por eso Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, preguntó si se trataba de un plantón o de un performance. Pura farsa, pues.

 

Con todo respeto, pero &%#$ Corte

Se supone que es deber del gobierno respetar y aplicar la ley sin distingos. Sin embargo, YSQ le preguntó a la Suprema Corte si podía convocar a una consulta popular sobre un eventual juicio a los expresidentes. Se esperaba que el máximo órgano judicial le recordara al interrogador que la ley simplemente lo obligaba a proceder contra quienes cometan o hayan cometido uno o más delitos. Pero no. Él insistió y en tono intimidatorio dijo a los togados que no le tuvieran miedo al pueblo que, agregó, tiene en todo tiempo el derecho de cambiar la forma de su gobierno, lo que hizo recordar que Ernesto Zedillo –de un plumazo– suprimió la Corte y dejó sin chamba a los ministros. Esta vez, la mayoría de los cortesanos (¿o cómo se les dice?) optó por no hacer enojar al tlatoani y conservar el empleo. Sabios los señores. El otro poder, el Legislativo, se limitó a ver cómo rasuraban al vecino y guardó un prudente silencio.

 

Cómo votaron los señores ministros

Por supuesto, la sumisión de unos ministros deja mal parada a toda la Institución, pero habrá que recordar que en esta ocasión votaron contra la orden presidencial los togados Javier Laynez Potisek («La justicia no se consulta», dijo), Luis María Aguilar Morales («Es una suma de inconstitucionalidades»), Norma Lucía Piña («La materia de esta pregunta es inconstitucional»), Jorge Mario Pardo Rebolledo (contra la consulta) y José Fernando Franco González (la consulta formulada conlleva la restricción de algunos derechos que deben ser respetados a toda persona, como la presunción de inocencia).


Jon Lee Anderson opina sobre AMLO

En una entrevista aparecida en El Universal (/12/X/20), Alberto Morales y Pedro Villa y Caña le preguntan al periodista estadounidense Jon Lee Anderson: «¿Se puede hacer periodismo sin cuestionar al poder?», a lo que Anderson responde: «No, francamente no, y creo que la repuesta es sencilla». Luego, refiriéndose a Andrés Manuel López Obrador, señala que «si hay medios de comunicación o periodistas que hay que criticar, debe dejar que esto lo haga la ciudadanía, los colegas o, por último, si son responsables de algún pecado legal, que lo atiendan los jueces y los jurados; pero no es propio de un presidente atacar al periodista ni a los titulares ni al medio en turno». Con esa actitud, agrega el prestigiado hombre de prensa, «inquieta y preocupa, pone en crisis a los periodistas de su país que desde hace tiempo (que) tienen mucho de qué preocuparse, desde el narcotráfico, la corrupción, hasta el sicariato, que no se sabe bien si viene de la policía o de quién procede.

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