Voz y Voto en línea

Derribar mitos

Mujeres en el poder

Por: Adriana M. Favela Herrera*

“Que habría sido de las mujeres en el patriarcado sin el entramado de mujeres alrededor,

a un lado, atrás de una, adelante, guiando el camino, aguantando juntas. ¿Qué sería de

nosotras sin nuestras amigas? ¿Qué sería de las mujeres sin el amor de las mujeres?

Marcela Lagarde

 

Ser mujer sigue siendo todo un reto. Si bien hemos avanzado en el reconocimiento de nuestros derechos, en la realidad seguimos enfrentando obstáculos en su ejercicio y persiste la violencia en nuestra contra, y todos los días debemos luchar por abrir más espacios para nuestra participación y desarrollo.

Como Consejera del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (ine) me siento muy satisfecha de la eficacia de las acciones afirmativas que aprobamos para ser aplicadas en el registro de candidaturas al Senado y a diputaciones federales en la elección de 2018, y que se haya logrado casi una integración paritaria de las Cámaras de Diputados y Senadores del Congreso de la Unión. Aunque me queda claro que falta mucho por hacer.

Estas acciones afirmativas se sustentan en un análisis realizado a los resultados obtenidos en anteriores elecciones para detectar las áreas de oportunidad e idear cómo garantizar el acceso de las mujeres a las curules.

Aunque estas medidas fueron rechazadas por la mayoría de los partidos políticos y algunos de los propios compañeros, y las Consejeras Electorales fuimos tachadas de radicales y exageradas, nosotras nos mantuvimos unidas y logramos el apoyo de otros tres Consejeros para lograr la mayoría para aprobarlas.

En la sesión del Consejo General del ine en la que se analizaron estas acciones, el representante de un partido político aventó la Constitución mexicana al piso con el pretexto de que no se estaba respetando (luego la levantó). Varios partidos políticos impugnaron dichas acciones, pero fueron confirmadas por la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (tepjf), quien inclusive amplió de 12 a 13 distritos en los que se debían registrar exclusivamente candidaturas de personas indígenas.

Además, en 2018, desde el ine se intervino para frenar el lamentable fenómeno conocido como “Manuelitas” originado en Chiapas, cuando las candidatas a diputaciones y regidurías de representación proporcional renunciaron antes de que se realizara la asignación con la finalidad de que las curules fueran ocupadas por hombres. Primero se hizo del conocimiento público esta situación; después, las Consejeras Electorales y un compañero acudimos a Chiapas para visibilizar este tema, platicamos con los partidos políticos y los integrantes del ople de Chiapas para dejar claro que no se asignarían a los candidatos hombres los cargos que correspondían a mujeres.

Después el ine emitió un acuerdo en el que se determinó que si un cargo de representación proporcional que se debe asignar a un partido político corresponde a una mujer, no puede ser asignado a una fórmula de hombres por ningún motivo, e incluso previó la posibilidad de que si el partido político al que le corresponde el cargo de elección popular ya no cuenta con candidatas que lo puedan desempeñar, entonces pierda su derecho a ocupar la curul y ésta se asigne al partido que le siga en votación y que tenga mujeres candidatas que puedan ejercer el cargo. Al aplicar este criterio, el pvem perdió una diputación local en Chiapas y se le asignó al partido que le seguía en votos.

En 2019, las Consejeras Electorales del ine, junto con legisladoras y otras funcionarias, participamos en la conferencia de prensa convocada en la Cámara de Diputados para denunciar la renuncia de presidentas municipales en el estado de Oaxaca con la finalidad de que los cargos fueran ocupados por hombres. Logramos que no se aceptaran las renuncias.

También apoyamos formulando propuestas para reformar leyes con el fin de empoderar a las mujeres y erradicar la violencia política por razón de género.

Ahora las Consejeras somos más activas y participamos tratando de incidir positivamente a favor de las mujeres; trabajamos de la mano con las legisladoras y con las organizaciones de la sociedad civil.

Como funcionaria pública me queda claro que debemos ser valientes e impulsar todas las acciones necesarias para garantizar y ampliar los derechos político-electorales de las mujeres, no importa que traten de denostarnos; debemos ser audaces y estratégicas para que nuestras acciones sean eficaces; debemos visibilizar los problemas, sensibilizar y proponer soluciones sin importar lo novedosas que parezcan; debemos negociar, algunas veces ceder, pero avanzar; crear alianzas entre mujeres para apoyarnos y sumar esfuerzos, y debemos contar con hombres aliados.

No importa que los hombres traten de ignorarnos y no tomarnos en cuenta; no importa  que todo el tiempo tengamos que estar demostrando nuestra capacidad y que sí estamos preparadas para desempeñar el cargo que nos fue asignado; no importan las campañas de desprestigio que generen en nuestra contra para tratar de amedrentarnos y obligarnos a actuar como ellos necesitan. Esto lo vivimos todas las mujeres en nuestros respectivos ámbitos de acción. Pero no debemos desistir ni tener miedo, debemos seguir avanzando.

Como funcionaria pública no puedo ser ajena a la realidad, ni a los problemas que enfrentamos las mujeres. Yo soy una de ellas.

Por eso, reconozco que a pesar de los grandes avances en la participación política de las mujeres (México ocupa el tercer lugar en el mundo respecto a la presencia de mujeres en el Congreso Federal) y que desde junio de 2019 entró en vigor la llamada reforma Paridad Total que garantiza el acceso de mujeres a todos los cargos de elección popular y de designación para influir en la toma de decisiones, lo cierto es que además de cambios legislativos también urge un cambio cultural. Debemos terminar con la falsa creencia de que violentar a las mujeres es algo normal y permitido. Debemos enseñar a las niñas y mujeres que somos sujetas de derechos y que debemos denunciar cualquier abuso. Las autoridades debemos ser responsables y sensibles para poder ayudar de manera eficaz.

Ya basta de que, en pleno siglo xxi, se siga abusando sexualmente de las mujeres y niñas; que continúe la trata de personas; se golpee y se mate a las mujeres por el simple hecho de serlo (feminicidios). La buena noticia es que las mujeres ya no estamos dispuestas a seguir callando, ni a soportar abusos; nos estamos uniendo y se están generando movimientos globales para visibilizar la violencia que vivimos. Aquí algunos ejemplos:

En 2019, la canción de protesta El violador eres tú, producto de una investigación sobre la violación sexual en Chile, interpretada por el colectivo chileno Las Tesis, después de su difusión en ese país se convirtió en un himno internacional y mujeres de varios países, a través de las redes sociales, replicaron dicho performance para denunciar la violencia de tipo sexual y laboral que vivimos las mujeres, o en la casa, con familiares, en las escuelas, en las calles, ante las autoridades. A las mujeres, además de ser abusadas, nos hacen sentir culpables de lo que nos ocurrió, por eso el gran impacto de estas frases: Y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía. El violador eres tú.

En México han aumentado en forma considerable los casos de feminicidios, desapariciones, violaciones y acosos sexuales, agresiones verbales y psicológicas a mujeres adultas mayores, indígenas, profesionistas, estudiantes y niñas. Las mujeres protestamos saliendo a las calles exigiendo #NiUnaMenos y con las consignas #VivasNosQueremos, #NoMeCuidanMeViolan, #YaNoTenemosMiedo.

Otra manera de violentar a las mujeres es mediante la difusión de imágenes, videos y audios con contenido sexual íntimo sin su consentimiento, lo que se conoce como violencia digital y es combatido a través de la Ley Olimpia.

También se violenta a las mujeres y niñas cuando no se nos permite decidir sobre nuestro cuerpo y respecto a la interrupción de un embarazo. De ahí la importancia del movimiento conocido como La Marea Verde, que exige el aborto legal y gratuito en todo México para evitar muertes por abortos practicados en forma clandestina.

No existen lugares seguros para las niñas y mujeres porque hasta en las escuelas y universidades se presentan casos de abusos sexuales; de ahí las exigencias de estudiantes de la unam para prevenir y frenar esta clase de abusos, además de sancionar a los responsables.

La mayoría de las mujeres hemos sido víctimas de acosos psicológicos o sexuales pero no denunciamos por miedo a las represalias, a ser consideradas como “conflictivas”, a ser reprobadas académicamente o despedidas de nuestros empleos. Si alguna de nosotras denuncia, generalmente no nos creen y nos enfrentamos a la dificultad para probar los abusos. Pero por muy complicado que sea, por favor, denunciemos, porque ello servirá para que otras mujeres no vivan las mismas experiencias negativas, o para que las otras mujeres que también fueron abusadas se animen a denunciar.

Unidas somos más fuertes y podemos lograr el cambio cultural que se necesita para garantizar una vida libre de violencia para las mujeres y niñas.


* Doctora en Derecho. Consejera Electoral del Instituto Nacional Electoral (INE).

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