Voz y Voto en línea

Avances y retos en la paridad

Mujeres en el poder

Por: Martha Dalia Gastélum Valenzuela*

Si una mujer entra a la política, cambia la mujer.

Si muchas mujeres entran a la política, cambia la política.

Michelle Bachelet

 

Nuestro país está viviendo una época convulsa, intensa en expectativas y esperanzas, pero también en riesgos y amenazas. Lo interesante es que se vive un momento de cambio, no desde el gobierno, sino desde la gente. Se están soltando las amarras del viejo sistema.

El momento actual es la desembocadura de una crisis que lleva más de treinta años, desde que se instaló el modelo neoliberal en el país y que, precisamente, dio pie al nacimiento del prd.

Uno de los elementos para que esta crisis llevara al país a los peores momentos de su historia en términos de desigualdad, violencia, corrupción y estancamiento económico es que la mitad de la población, que somos las mujeres, no hemos sido incluidas en la toma de decisiones, pese a que la labor de las mujeres en las familias fue lo que hizo posible resistir los efectos de esta gran crisis que, por cierto, aún no termina porque se mantiene el mismo modelo.

La lucha de las mujeres mexicanas por nuestros derechos viene de lejos. En los albores del siglo pasado, cuando las sufragistas europeas y estadounidenses daban luchas definitivas por su derecho al voto, en México se realizó el primer Congreso Feminista en Yucatán; cuando a mediados de siglo se cimbraba el movimiento feminista con el libro Segundo Sexo de Simone de Beauvoir, en México conseguíamos el derecho al voto; a finales de siglo, cuando el movimiento feminista mundial se levantó, desde los años 70s, exigiendo al derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y por las cuotas de género, culminando con la Conferencia de Beijing, las mujeres mexicanas nos sumamos al gran movimiento político contra el neoliberalismo y por las cuotas.

En estas dos décadas del siglo actual hemos alcanzado grandes avances en la lucha por nuestros derechos: instalamos las cuotas en la legislación electoral, erradicamos el fenómeno de las “juanitas” que burlaba la legislación, llegamos a la paridad no sólo en la Ley sino en la composición de la mayoría de las legislaturas y, finalmente, el logro histórico: la paridad total, que lleva la paridad a los poderes Ejecutivo y Judicial. 

Sin embargo, pese a estos grandes avances, las mujeres mexicanas tenemos grandes retos.

No basta tener la paridad en nuestras leyes. También tenemos un Gobierno Federal que cierra guarderías y comedores comunitarios; que usa los recursos destinados a la igualdad de los géneros en el presupuesto federal para sus programas sociales y que desdeña la vida de las mujeres al negarse a dedicar recursos para prevenir, castigar y erradicar la violencia contra las mujeres mexicanas.

El Partido de la Revolución Democrática (prd) ha sido pionero en el impulso a los derechos políticos de las mujeres al ser el primer partido que estableció en su Estatuto las cuotas que el movimiento mundial de las mujeres exigió a los Estados para asegurar su participación en los espacios de toma de decisiones, particularmente en el ámbito legislativo.

No podía ser de otra forma ya que, desde su fundación, el prd dio cabida a una gran cantidad de corrientes políticas de izquierda –entre ellas al feminismo mexicano– que venía fortaleciéndose de la tercera ola mundial feminista de los años 70.

Aunque al principio de nuestra vida partidaria se mantuvo en el Estatuto la organización de las mujeres a través de la Coordinadora de Mujeres Perredistas, conforme fuimos avanzando, también tuvimos retrocesos y el espacio natural de la organización de las mujeres fue eliminado del Estatuto.

Fue hasta 2013 que, tras un intenso cabildeo con los líderes de las corrientes internas, que se oponían terminantemente a la constitución de la organización, y la toma de tribuna del xiv Congreso de Oaxtepec por las mujeres delegadas de todos los estados, logramos restablecer en el Estatuto la formación de la Organización Nacional de Mujeres del prd.

Paralelamente a este proceso, las mujeres perredistas nunca dejamos de luchar y de exigir el aumento de las cuotas hasta establecer la paridad en nuestro Estatuto, lo cual se logró en 2015 al establecer la paridad vertical y horizontal en los espacios de dirección y representación del partido.

La Organización Nacional de Mujeres del prd tiene como un gran reto el influir en la vida política del país impulsando a las mujeres mexicanas a que tomen su lugar en la toma de decisiones en la vida pública. Para ello, nos hemos propuesto tres ejes de acción en este año:

 

a) Fortalecer la estructura organizativa de las mujeres perredistas, la cual está muy avanzada en el nivel estatal pero falta bajar a los municipios y regiones.

b) Fortalecer el liderazgo de las mujeres perredistas y simpatizantes para impulsar una gran participación de mujeres en los próximos procesos electorales.

c) Atender con toda la iniciativa política la emergencia nacional que significa la violencia en todas sus formas en contra de las mujeres y las niñas.

 

Para ello nos estamos preparando. Frente a nosotras tenemos a punto de iniciar el proceso electoral que culminará el 6 de junio de 2021, mediante el cual se elegirán 500 diputaciones federales para renovar la Cámara de Diputados Federal, se elegirán 15 gubernaturas, 1,626 ayuntamientos y 927 diputaciones locales para renovar 27 congresos locales, lo que será la elección más grande de la historia de nuestro país, con 3,065 cargos a disputar. Si a lo anterior le agregamos los suplentes y las fórmulas de regidurías y sindicaturas, estamos hablando de que serán alrededor de 30 mil los cargos a elegir.

Si participamos 10 partidos políticos y cada uno registra la mitad de candidaturas a los cargos a elegir, estamos hablando que se registrarán 150 mil personas para competir de las cuales, necesariamente, 75 mil serán mujeres. De ese tamaño es el reto para las mujeres mexicanas.

La tarea no es sencilla. Las inercias aún son muy fuertes. Los intereses de los líderes son verdaderas piedras en el camino y la violencia política está a la vuelta de la esquina. Sin embargo, la posibilidad de lograr legislaturas y ayuntamientos paritarios, donde se puedan tomar las mejores decisiones impulsadas por mujeres que beneficien a la sociedad a través de beneficiar a las mujeres, sin duda, vale la pena.

Para alcanzar todo ello tenemos que vencer las inercias, el machismo y la misoginia y avanzar en la reglamentación de la aplicación de la paridad. No debemos permitir que los compañeros sigan proponiendo a sus esposas, hermanas o empleadas para “cubrir la cuota de género” porque ello nos llevará a desvirtuar el avance logrado.     

Por otro lado, nos hemos propuesto impulsar todo el activismo político para combatir la violencia de género que amenaza la vida y la libertad de las mujeres mexicanas –particularmente el feminicidio que cobra 10 vidas de mujeres diariamente–, pero sin olvidar la discriminación laboral, el acoso, la violencia doméstica, etc.

Hemos iniciado los contactos con las instancias de Gobierno que, en teoría, deberían atender la violencia de género y hasta hoy, lo que vemos, es que la Fiscalía General de la República NO tiene facultades para atender el problema y nos remite a las fiscalías estatales, las cuales están poco preparadas para enfrentar la emergencia. El otro tema es que no tienen recursos asignados para atender la magnitud del problema.

Ante esta situación, al Fiscal General de la República sólo se le ocurre proponer eliminar la tipificación del feminicidio del Código Penal. Es inaceptable y amerita su destitución o, al menos, una amonestación del poder legislativo. De ese tamaño es el reto de las mujeres mexicanas.

Las mujeres perredistas constituimos un gran activo del prd, siempre hemos sido mayoría en el padrón de afiliados del partido; hemos sido las promotoras del voto de infinidad de campañas electorales; las gestoras comunitarias de servicios y derechos, etc. Pero hoy tenemos el gran reto de pasar a tomar el lugar que nos corresponde.

La Organización Nacional de Mujeres del prd tiene la tarea de incorporar a muchas mujeres a la política para cambiar la política. Para hacerla más eficaz, más limpia y más comprometida con la gente. Las mujeres tenemos un lugar en la política, ocupémoslo y de esa manera transformaremos verdaderamente a nuestro país.

 


* Coordinación Nacional de Mujeres de la Organización Nacional de Mujeres del Partido de la Revolución Democrática.

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