Voz y Voto en línea

Reconstruir la estructura. Entrevista a Alfonso Ramírez Cuéllar

Democracia y partidos

Por: Gloria Alcocer Olmos

GAO: Había tres candidatos a la dirigencia nacional de su partido, Morena: Yeidckol Polevnsky, Bertha Luján y Mario Delgado. Pero en el VI Congreso Nacional Extraordinario de Morena, usted resultó electo. ¿Qué pasó?

ARC: Nunca me pasó por la mente que me iba a hacer responsable de dirigir al partido en este periodo. Afortunadamente, tuve el apoyo absoluto de los congresistas de todo el país, de los principales liderazgos. La unanimidad se dio porque existe la necesidad de tener una presidencia mucho más fuerte, más sólida, con mayor legitimidad, que pueda emprender grandes reformas dentro del partido, que pueda restablecer la institucionalidad –que es una de nuestras grandes carencias–, y garantizar un proceso unitario mediante un diálogo interno mucho más sólido. Se dio también por el hartazgo de la militancia frente a los pleitos y alegatos que la dirigencia de Morena mantiene en tribunales, en los juzgados, mientras abandona las tareas que tenemos frente a los cambios nacionales –como partido que está en el gobierno–, y que debe de acompañar al Presidente de la República.

 

GAO: Se espera que, a más tardar la próxima semana,1 el tepjf resuelva las impugnaciones que contra su elección, y contra el congreso que lo eligió, interpuso el grupo de Yeidckol Polevnsky. ¿Qué responde a sus impugnables?

ARC: Es el cuento de nunca acabar, porque en Morena se está impugnando hasta el color de las hojas en que se hacen los escritos; hemos llegado a un degaste que ya es necesario parar.  Nuestras tareas organizativas son verdaderamente grandes; los desafíos para constituir reglas y normas institucionales son enormes. Nosotros hicimos todo no solo de buena fe, sino cumpliendo a cabalidad lo que mandan los estatutos; las normas internas de Morena se respetaron plenamente porque existe la facultad para que un número determinado de consejeros nacionales y consejos estatales puedan convocar a un Congreso Nacional Extraordinario. Previo a la convocatoria, se pidió la opinión de nuestro órgano jurisdiccional, que es la Comisión de Honestidad y Justicia, que emitió un dictamen positivo respecto a que sí se podía emplazar a un congreso; al mismo tiempo, se dio algo que parecía un poco difícil, que era cumplir con el quórum –sobre todo porque estamos en una situación económica complicada–, pero la gente llegó por convicción, con recursos propios vinieron de todo el país. Lo que queda es pedirle a los tribunales y a las autoridades administrativas electorales que se respete la Constitución para que los partidos puedan autodeterminarse, definir libremente y con autonomía plena sus normas internas y, sobre todo, para que se respete la voluntad de los miembros del partido de elegir a sus dirigentes.

 

GAO: ¿Ya habló con Mario Delgado?

ARC: Sí, previo al Congreso Nacional Extraordinario y posteriormente. Hemos tenido un intercambio permanente de puntos de vista; tenemos una relación excelente, de mucha cooperación y realizamos un trabajo conjunto muy sólido a lo largo de este periodo legislativo.

 

GAO: ¿Lo reconoce como presidente?

ARC: Están estableciendo sus tiempos y los respeto, pero todo ha sido platicado con Mario, con el senador Ricardo Monreal, con todos los liderazgos y todas las representaciones que existen dentro del partido a nivel estatal. Hemos tenido el cuidado de consultarlos a cada paso que damos, planear muchas de las acciones de manera conjunta; hemos instalado una mesa entre todos; estamos buscando el mejor método y los tiempos más adecuados para la elección de los dirigentes que sacarán adelante al partido los próximos tres años.

 

GAO: Con el presidente Andrés Manuel López Obrador, ¿ha platicado? ¿Espera que lo reciba? ¿Lo buscará?

ARC: Esperaremos que el Tribunal dicte su resolución y sobre esa base queremos tener una relación institucional con el Ejecutivo Federal y con los gobiernos de las entidades federativas. No tenemos prisa, esperaremos a que todo quede debidamente formalizado tanto con la resolución del ine como con la del Tribunal.

GAO: Morena se asemeja al prd en términos de que está formado por grupos internos. ¿Qué propondría para que no sea un partido, partido en pedacitos?

ARC: Morena es un partido complejo. Viene de un periodo donde tuvimos un liderazgo muy fuerte, insustituible, con autoridad moral y política, con un arraigo y una influencia mucho más allá de las filas de Morena; llenar el vacío de Andrés Manuel López Obrador resulta prácticamente imposible. Creo que el gran reto es darle una institucionalidad mucho más sólida, definir reglas que nos permitan la convivencia tomando en cuenta a todos los liderazgos –tanto a los militantes que fueron fundadores como a los que se incorporaron durante la campaña electoral–, así como a cientos de miles de personas que se están acercando en estos momentos al partido. Tenemos que contar con mecanismos muy democráticos para procesar todas las divergencias y toda la diversidad de intereses y de propuestas que tenemos.

 

GAO: Vamos a hacer un ejercicio de prospectiva, vamos a imaginarnos al futuro. ¿Qué pasaría si el tepjf invalida al congreso que lo eligió, ¿Qué pasaría si la Sala Superior decide que la presidenta va a ser Yeidckol?, como pasó con Jesús Ortega en su momento en el prd, y así les fue.

ARC: Una decisión que violente la voluntad de los militantes puede provocar la debacle del partido. Las experiencias de otros institutos políticos como el prd, que bien menciona, es un ejemplo de que cuando el Poder Judicial o alguna autoridad administrativa decide quién debe dirigir un partido –por encima de la voluntad de los militantes–, se viene la debacle y la composición de una lucha interna encarnizada desgastante. Creo que se tiene que cuidar muchísimo la resolución para que la Constitución Política de nuestro país sea respetada en torno a la autonomía y soberanía de los propios miembros de Morena para elegir a sus dirigentes. ¿Qué pasaría si se queda la actual administración? Casi lo mismo, la debacle, la crisis desgastante, la falta de institucionalidad, el desgaste permanente y la falta de un diálogo interno, de un enriquecimiento de su programa, la ausencia en los cambios nacionales, la falta de acompañamiento al Presidente y una separación casi completa de las transformaciones que se están y se deben desarrollar en nuestro país. Creo que seguirá siendo un partido que le quedaría a deber muchísimo a la sociedad.

 

GAO: Respecto a la relación con el Presidente, le pregunto: ¿Lejana distancia o estrecha cercanía? ¿Un partido en el gobierno o partido del gobierno? ¿Cómo lo vería?

ARC: El concepto que debemos de definir está por construirse. Es la primera vez que un partido de izquierda llega al gobierno. Lo hicimos en un tiempo demasiado corto, no teníamos ni cinco años de haber sido fundado. Fue algo inusitado, son acontecimientos novedosos. Lo que sí tenemos claro y estamos convencidos es que no debe ser un partido de Estado, un partido del gobierno. Creo que tiene que haber una relación muy estrecha, es nuestro gobierno, es nuestro presidente de la República. Somos la parte de la sociedad que ayudó a hacer esta transformación tan importante en 2018, que tiene que enriquecer las propuestas del Presidente y acompañar de manera decidida al Ejecutivo Federal en todos estos cambios.

Todo está por construirse, no hay nada escrito, pero sí tenemos la convicción de que esto no se haga una prolongación administrativa de las oficinas gubernamentales; que actuaremos con mucha autonomía e independencia, con voz propia; que tendremos una propuesta que consolide los cambios actuales pero que también vea mucho más allá de los seis años que durará el actual presidente en nuestro país.

 

GAO: Continuando con los escenarios hacia el futuro, que esperamos no sea tan lejano. Usted queda como presidente de Morena, ¿qué sigue?

ARC: Lo primero que tengo que hacer es reconstruir la estructura organizativa que está muy deteriorada. A nivel municipal tenemos la ausencia de comités donde los militantes puedan reunirse, platicar, programar y desarrollar sus actividades; esa es una tarea inaplazable. A nivel de los consejos estatales tenemos una fragilidad enorme. Hay cinco entidades federativas que no tienen, desde hace mucho tiempo, instancias de coordinación y dirección; nos está afectando mucho la salida de cuadros sumamente valiosos que se fueron al gobierno, a las instancias legislativas. En segundo lugar, tenemos que empezar a dialogar entre nosotros porque en Morena no se dialoga, no se conversa. Necesitamos abrir un debate sobre la perspectiva política de nuestro país, sobre el futuro que tenemos como nación en materia de salud, educativa, la necesidad de fortalecer fiscal y financieramente al Estado para ir avanzando de manera sostenible en la construcción de un estado de bienestar; combatir la pobreza, pero también poner el acento en disminuir los altos niveles de desigualdad. Están también el tema de las libertades democráticas, derechos humanos, la lucha contra la violencia y la inseguridad, todo esto tiene que ser puesto a discusión. Por eso, en marzo queremos tener una gran conversación nacional donde definamos –con mucha claridad–, cuál es la identidad ideológica de Morena, cuáles son las propuestas que va a poner a debate en la sociedad mexicana a fin de incorporar todos los puntos de vista y los diagnósticos, tanto de los miembros actuales de nuestro partido como de investigadores, líderes políticos, representantes de organizaciones de la sociedad civil y de muchísimos militantes que tienen propuestas –que no se han escuchado–, que no encuentran la forma de cómo participar. Entonces en marzo se haría esta conversación y queremos salir con una propuesta mucho más consistente y con un gran diálogo.

El otro tema es fortalecer la unidad. Estamos muy distantes entre nosotros mismos, hay muy pocos espacios donde se sienten y platiquen los grandes liderazgos. Como es un partido tan grande y tan complicado, la participación de liderazgos es fundamental para darle estabilidad y para hacer un partido muy fuerte.

 

GAO: En ese mismo tenor, ¿qué pasará con los órganos de dirección estatal y municipal, sobre todo porque viene el 2021 acompañado de una elección enorme? ¿Se van a renovar? ¿Seguirán como hasta ahora?

ARC: Si la resolución del Tribunal es emitida el 19 de febrero, para el día 22 lo que quiero hacer es citar a una reunión urgente extraordinaria del Comité Ejecutivo Nacional y presentar un programa de fortalecimiento de nuestra organización. Tenemos que darnos una estructura, formar los equipos en aproximadamente sesenta y tres mil secciones electorales, tener bases sólidas de organización en todos los municipios y en los estados. Vamos a ser muy cuidadosos para integrar a todos los actores de los comités y representaciones estatales, pero sí necesitamos una sacudida muy fuerte porque la fragilidad que tiene Morena es muy grande, y los retos políticos y de organización son enormes.

 

GAO: Finalmente, ¿puede Morena aceptar su conversión a partido político o seguirá siendo el movimiento de apoyo a una persona?

ARC: Tiene que ser un partido político. Yo vengo aquí para hacer un partido político. Mi objetivo es restablecer las reglas institucionales que todos aceptemos y respetemos; si no hay reglas, si no hay institucionalidad, esto no tiene ningún futuro.

Un partido es una parte de la sociedad que debe tener una identidad. Necesitamos crear la identidad de Morena y esta identidad está por escribirse todavía; y solamente se puede hacer mediante un diálogo, mediante la incorporación de muchos puntos de vista de gente –que milita o no– pero que forma parte de un movimiento progresista a nivel nacional y de otras partes del mundo. Esa conversación es lo que nos va a dar identidad.

Morena tiene que ser una fuerza que esté acompañando de manera permanente los reclamos de la sociedad mexicana, y también estar presente en las transformaciones que ya se están desarrollando por parte del presidente de la República. Hay una frase muy trillada: “se gana el gobierno y se pierde el partido”, pero inmediatamente después se vuelve a perder el gobierno. Por eso yo quiero hacer un partido político que esté en constante movimiento, pero creo que, sin reglas, sin institucionalidad, sin dirigencia colectiva y sin recoger la pluralidad tan enorme que hay, estos retos no se podrán cumplir.

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