Voz y Voto en línea

25 años después

Ventana al mundo

Por: Patricia Espinosa Torres*

Es innegable que aún vivimos en una sociedad con fuerte sesgo patriarcal en la que persisten prejuicios y actitudes que frenan el desarrollo de las mujeres. En México, como en otros países, siguen existiendo prácticas que no respetan la dignidad de la mujer.

 

Experiencia

 

Hace veinticinco años asistí al Foro de Ong´s en Huairou, China. Fui una de las treinta mil mujeres participantes en el evento simultáneo a la iv Conferencia de la Mujer en Beijing, cuyo tema fue “Mirar al mundo a través de los ojos de la mujer”.

En la capital china se llevó a cabo el movimiento más amplio sobre el tema de género, reflejado en un mosaico multifacético de razas, credos, ideologías, costumbres, colores, olores, vestimentas de mujeres de 186 países que se mezclaron indiscriminadamente.

Miradas claras, oscuras, redondas, alargadas; miradas profundas que reflejan el sufrimiento o el dolor de ser mujer; miradas de mil maneras concentradas en un tema común. Mujeres negras, blancas, amarillas, no importaba; todas eternas caminantes en Huairou que, durante diez días, se convirtió en un pequeño mundo sin fronteras geográficas, ideológicas o lingüísticas.

Impactante fue presenciar la solemne marcha de las asiáticas, encabezadas por coreanas y japonesas, en protesta contra la esclavitud sexual, práctica cotidiana en sus países. Indignación y dolor infinitos simbolizados por una larga manta blanca sostenida por manos multicolores, solidarizándonos en su lucha.

Las musulmanas se manifestaron como hermanas separadas, en terreno neutral. Al unísono elevaron voces discordantes de denuncia: las fundamentalistas en su “no” al adulterio y al homosexualismo; y las otras, clamaban por la liberación del yugo patriarcal y por equidad en educación, economía y política. ¡Triste enfrentamiento entre hermanas hundidas en el abismo de la intolerancia!

Mujeres africanas con sus ritmos cadenciosos y sensuales, sus vestimentas multicolores, cantos profundos y desgarradores, exigiendo terminar con la cultura de violencia contra las mujeres, la práctica de la ablación que las priva del placer sexual y la feminización de la pobreza del continente negro en donde las leyes no les favorecen.

Una vez roto el silencio, la palabra no tuvo límites para canalizar las diversas voces de mujeres refugiadas, migrantes, lesbianas, con discapacidad, ecologistas, pacifistas, abogadas, empresarias... ¡Fascinante caleidoscopio!

Cada uno de los grupos validaba sus propuestas con argumentos basados en su razón, en su sentimiento o en estadísticas. Se expresaban en la carpa, en el salón o en cualquier espacio en esa ciudad china en la que deambulábamos. El entorno requería prudencia, atención y discernimiento.

Dentro de ese mar de tormentas, la Región Latinoamericana se mostró dispersa en sus proclamas. Una parte, la más numerosa, encabezada por feministas en su lucha contra la “fuerza conservadora” de la Iglesia, en favor de la legalización del aborto, la defensa de los derechos homosexuales y el uso del concepto de género.

 En contraparte, los grupos de mujeres en defensa de la vida eran voces tímidas y escasas dentro de las treinta mil mujeres itinerantes en Huairou. Esa débil presencia era el espejo de una sociedad polarizada en lo social, ideológico y económico que, tal vez, cerró los ojos al “escándalo” que provocó el movimiento feminista.

Ahora, me pregunto, ¿seguiremos al margen o elevamos nuestra voz en defensa de lo que creemos? Yo, decido participar y no volver a dejar ningún espacio en el que pueda incidir, siempre habrá quien lo aproveche.

 

Antecedentes

 

Al inicio de los años setenta, la onu buscó cómo eliminar los obstáculos que impedían la participación de las mujeres, por lo que organizó cuatro Conferencias sobre la Mujer.

En México, en 1975 se celebró el Año Internacional de la Mujer, con amplia presencia del movimiento feminista. En el Informe presentado se pedía a los gobiernos revisar y actualizar lo concerniente a los derechos humanos de las mujeres. Al término, la Asamblea General de la onu proclamó el Decenio de la Mujer 1976-1985.

En la segunda Conferencia, Copenhague 1980, se evaluó el avance obtenido a la mitad del Decenio. La tercera en Nairobi 1985, convocada bajo el lema Igualdad, Desarrollo y Paz, recomendó a los gobiernos reformular sus estructuras para lograr los objetivos contraídos. A partir de ahí, se elaboró el proyecto para evaluar el avance obtenido en los últimos diez años y preparar la Plataforma de Acción de Beijing (pab). Entre las propuestas establecidas estaban lograr instituciones fuertes, recursos suficientes, participación equitativa en los procesos de desarrollo y mecanismos de rendición de cuentas.

La IV Conferencia de la Mujer (1995) se celebró con la participación de 186 delegaciones oficiales, con la mayor presencia de jefes de Estado, casi cuatro mil observadores y delegados de los países. Fue inevitable la confrontación entre los países desarrollados para imponer sus políticas a los países en desarrollo en temas como el control de la natalidad, la homosexualidad, los derechos y preferencias sexuales –en especial el uso del vocablo género–, 1 lo que dificultaba el avance del documento que buscaba el consenso. 

El 15 de septiembre terminó la Conferencia con la aprobación de la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing, como instrumento no jurídico, con carácter de recomendación y como base de estudio según la legislación de cada país. Son documentos de gran valor por la riqueza de sus resoluciones, fruto de un arduo trabajo de diversos actores que delinearon los temas centrales para el avance de los derechos de las mujeres.

En el Informe destacan prioridades y obstáculos sobre el adelanto de las mujeres en las “12 esferas de acción”: pobreza, educación, salud, violencia, conflictos armados, economía, ejercicio del poder y adopción de decisiones, mecanismos para el adelanto de la mujer, derechos humanos, medios de difusión, medio ambiente y discriminación contra las niñas.

Beijing 1995, su Declaración y Plataforma de Acción, fue un parteaguas en la lucha por el reconocimiento de los derechos de las mujeres dentro de un marco de equidad e igualdad. Este año 2020 se cumplen 25 años de su aprobación. Es un excelente pretexto para revisar los avances logrados y los retos pendientes.

 

¿Cómo estamos hoy?

 

Planteo la siguiente tesis ahora que celebramos B+25:

“Para alcanzar la plena igualdad entre mujeres y hombres urge superar la pobreza a través de la educación de calidad, acceso a la salud y lograr la autonomía económica para erradicar la violencia ejercida contra la mujer, por ser mujer. Es un imperativo la presencia de la mujer en los altos puestos de toma de decisiones para alcanzar los supuestos planteados.”

Han pasado 25 años de la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer y es evidente que, a pesar de los logros alcanzados, continúan los obstáculos en los diversos ámbitos: social, económico y político. La Plataforma de Acción es un marco vigente en favor de la igualdad y la eliminación de la discriminación contra la mujer. Así lo demuestran algunos planteamientos de 1995 referentes a la:

Pobreza: Fuerte feminización de la pobreza que provoca la ausencia de oportunidades, sin acceso a la educación ni a la autonomía económica.

Educación: Exige asegurar el acceso a la educación sin discriminación, aumentar la matrícula femenina, reducir la tasa de analfabetismo e impulsar la formación profesional, científica y tecnológica.

Salud: Acceso a servicios básicos de salud en el ciclo vital. Disfrute de salud física y mental. Combatir el abuso sexual, violencia y prostitución. Disminuir la maternidad prematura. Información sobre salud reproductiva y planificación familiar.

Economía: Acceso desigual a las estructuras económicas. Escasa presencia en los niveles de toma de decisiones económicas, políticas financieras, monetarias y comerciales. Lograr condiciones laborales con salarios dignos y la autonomía económica.

Violencia: Física, sexual y psicológica, entre otras, por el hecho de ser mujer. [Tendencia nacional: incremento del feminicidio] Es la manifestación de relaciones de poder desigual a causa de prácticas autoritarias. La trata de mujeres y niñas.

Ejercicio del poder: Es necesaria la participación de la mujer en la vida pública y la incorporación de su punto de vista en los procesos de adopción de decisiones. Bajo porcentaje de mujeres en los altos mandos, en órganos de gobierno, en partidos políticos y en los poderes legislativo y judicial.

El desafío actual implica buscar soluciones en la construcción de una nueva relación entre mujeres y hombres, en la redefinición de conceptos como la paternidad, de lo público y lo privado, del poder al interior y exterior de la familia, de la democracia misma; saber que tenemos mucho que aportar, atrevernos a incursionar en nuevos ámbitos e insertarnos en la agenda con propuestas creativas para la construcción de una sociedad para la “Igualdad, el Desarrollo y la Paz”

 

 

1 Palabra que se adoptó en la traducción del inglés gender en lugar de sexo que rechazaron algunos países.


* Presidenta de la Cumbre Mundial de Mujeres en México (Chair GSW México).

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