Voz y Voto en línea

El Corazón del tiempo de Alberto Cortés (2009)

Cultura y lectura

Por: José Ramón Narváez

Una vaca es jalada por dos jinetes en algún lugar del sureste mexicano. Es la dote en el compromiso entre dos familias para el matrimonio de dos jóvenes indígenas de Chiapas y zapatistas. El modo de filmar evoca una especie de docudrama, la cámara se mueve dando la sensación de la sinuosidad del terreno. Un joven pinta una barda que dice “6ª Declaración de la Lacandona”, la cual se ha convertido en punto de referencia para la lucha zapatista y data de 2005, documento que recoge la siguiente línea: “Y hay mujeres que no dejan que las traten como adorno o que las humillen y desprecien nomás por mujeres, sino que se organizan y luchan por el respeto que merecen como mujeres que son.”2 Hay demasiado cine documental zapatista que podría demostrar el esfuerzo de los zapatistas por aportar una visión de género distinta; por ahora nos quedamos con Las compañeras tienen grado.3 Las mujeres están presentes en todos los ámbitos del zapatismo, como lo vemos en esta película; quizá destaca el papel de las tres mujeres de la comunidad pero está también la capitana zapatista que aconseja a Juan sobre su compromiso con el movimiento. La música, además, refrenda lo anterior: “tres mujeres que son una sola”, tres generaciones, tres estilos de vida dentro de la lucha zapatista, y aunque hay muchas cosas comunes entre las tres, sabemos que cada generación va logrando un cambio en su estilo de vida.

 

En la película podemos apreciar una Asamblea Comunitaria que preside la capitana zapatista. Este sistema de democracia directa de las comunidades indígenas, que además funciona como primera instancia de justicia comunitaria, permite la amigable composición.

 

A la Asamblea, además, asisten de oyentes ancianos y niños lo que permite una simbiosis comunitaria ideal y hay una didáctica implícita que es performativa en relación con la comunidad. La transparencia es casi absoluta lo que contribuye a disminuir la especulación perniciosa.

 

Sonia habla a la Asamblea. La participación femenina es paritaria, pero no sólo eso, sino que pide variar los usos y costumbres en función de una mayor libertad hacia la mujer: le pide a la Asamblea que la dejen elegir; su elección de ningún modo es un desafío a la comunidad sino, por el contrario, refrenda su compromiso. En la última escena la vemos instruyéndose con un libro en la mano e incorporada de lleno a la lucha –la cámara hace un picado y vemos el río y sus reflejos, el agua correrá y algo bueno traerá. Se cumple plenamente el principio zapatista “Mandar obedeciendo”. El gobierno implica servicio, incluyendo a quien imparte justicia.

 

La guerra no tenía rostro de mujer porque la historia así lo había querido.4 La historia con minúscula y la Historia mayúscula. Los hechos y su relato: “Suele hacerse el balance de la guerra en términos de víctimas mortales, la mayoría varones, pero existen gran cantidad de mujeres víctimas de múltiples violencias”.5 Las mujeres del Corazón del Tiempo sufren constantemente violencia pero también se les ve combativas, reciben al ejército cuando llega a la comunidad y los interpelan. Antes de que las leyes exigieran las acciones afirmativas o las cuotas de género, en Chiapas ya se había generado una convicción por integrar más activamente a la mujer –lo dice la abuela a la nieta–, los géneros solidarizados frente a la expoliación y la marginación. En la persecución que sufrieron los pueblos originarios el gobierno nunca escatimó o se frenó al ver que eran mujeres y/o niños, como en el caso de Acteal.6

 

Las mujeres zapatistas han entendido muy bien la revolución, pero no sólo eso, sino que le han aportado su propia interpretación, por lo que podríamos decir que la revolución zapatista es, en gran medida, femenina. María de Jesús Patricio Martínez, de 57 años y madre de tres hijos, fue nombrada vocera oficial del Consejo Nacional Indígena intentando ser candidata independiente en 2018. No lo consiguió pues se enfrentó a un sistema racista, clasista y misógino pero fue importante evidenciarlo; fue una gran lección de civismo –sin falsificar firmas ni alterar procesos–, una lucha por la inclusión, además de la enseñanza en el terreno de las prácticas políticas, electorales y jurídicas.

 

La película Las compañeras tienen grado se puede ver en el sitio: https://www.youtube.com/watch?v=GsUHz9DeZPo

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