DESIGNACIONES INE 2020

Del Comité técnico de evaluación para seleccionar consejeros electorales nacionales

Marzo 10, 2020 | Por: Nicolás Loza Otero

Pregunta Voz y voto mi opinión sobre la integración del Comité técnico de evaluación de la Cámara de diputados para la selección 2020 de cuatro consejeros electorales nacionales.

 

Como casi siempre, me parece que de los integrantes y el proceso de formación del Comité, hubo aspectos positivos y negativos a la vez, en un proceso lleno de matices, así que los detalles y peculiaridades de mi punto de vista reposan en el siguiente argumento.

 

¿Por qué positivos? Porque se trata de siete mexicanos de excepción, destacados en sus respectivos campos profesionales, que desde ellos tienen mucho que aportar en un proceso técnico de evaluación y selección, y que seguramente cuidarán su prestigio.

 

¿Por qué negativos? Porque su campo de especialidad, en ningún caso es el electoral ni el reclutamiento de altos cuadros directivos del Estado, que no les significa un límite infranqueable pero si un desafío que enfrentan con poco tiempo para librarlo exitosamente.

 

¿Por qué llena de matices? Porque si bien en mi valoración positiva hay muy poco que matizar, en la negativa debe hacerse, tanto del proceso, como del conjunto del Comité y en particular de algunos integrantes, consideraciones adicionales.

 

Es la tercera vez que se utiliza este procedimiento para designar consejeros electorales nacionales. Se trata de un mecanismo virtuoso, pues combina una fase meritocrática con otra política. Los consejeros electorales siempre han sido técnicos de la administración electoral –más o menos capaces- y árbitros –políticos– del rudo juego por el poder. Pero esta tercera experiencia, empezó mejor que las anteriores; no sólo hubo convocatoria por unanimidad de los diferentes partidos en San Lázaro y permanecieron las dos fases del proceso de selección, es decir, la de mérito que procesa el Comité y la política que resuelven los diputados, sino que para la integración del cuerpo de evaluadores, se mantuvo por un lado el trío de instituciones que los proponen –INAI, CNDH y JUCOPO– y se añadió un requisito que también se pide a los consejeros: no ocupar ni haber sido candidatos a un puesto de elección popular ni ser ni haber sido dirigente partidista, en ambos casos en el pasado inmediato. No se trata, hay que subrayarlo, de atajar la inclinación política de ningún evaluador ni consejero, mucho menos de suprimir el pluralismo, sino que los evaluadores y los futuros consejeros no sean activos e intensos partisanos, pues esa condición –parecida al enamoramiento– debilita el juicio racional.

 

El INAI procesó de forma ejemplar su propuesta: se público una lista larga de nombres, se seleccionaron ocho y se llevaron a votación del Consejo dos pares de propuestas, una de hombres y la otra de mujeres; paradójicamente, perdieron el varón y la mujer cuyas trayectorias académicas y de servicio en la administración pública, acreditan conocimiento experto en materia electoral, resultando elegidos dos académicos y servidores públicos excepcionales, que cuentan con gran reconocimiento: Ana Laura Magaloni, que recién había aspirado a ser ministra de la SCJN compareciendo incluso ante el Senado y José Roldán-Xopa quien es una autoridad en investigación jurídica, particularmente en derecho administrativo.

 

Por su parte, la CNDH se encargó del espectáculo y de proponer no dos sino tres nombres. De forma opaca y cerca de que venciera el plazo, la Cámara de diputados informó haber recibido los nombres, pero al poco tiempo, una de las mencionadas, Carla Humphrey, agradeció y declinó públicamente, pues anunció su deseo de competir por ser consejera electoral. La solución que la CNDH dio al entuerto fue peor que el entuerto mismo: negó haber enviado propuesta alguna, pero muy pronto se filtró el documento con los nombres y el acuse de recibido, al tiempo que el otro propuesto, agradeció y aceptó, por la vía del tuit, el nombramiento recién negado, como para evitar que el desmentido se llevara su nombre. Al final, con el mismo número de oficio pero varias horas después, la CNDH hizo llegar sus nuevas postulaciones: John Ackerman repetía, en tanto que Humphrey fue reemplazada por Sara Lovera. La paradoja del nombramiento del INAI reapareció: la mujer que finalmente fue propuesta, mexicana excepcional, periodista y feminista intachable, carece de conocimiento experto en asuntos electorales, en tanto que Humphrey cuenta con esa expertise.

 

Del procedimiento administrativo que siguió la CNDH, que sin duda puede convertirse en una pieza de estudio para cualquier escuela de gobierno, Xopa podría hacer un texto en el futuro, pero no es el caso por ahora, pues quizá más delicado que la breve comedia, fue la posible ilegalidad de la propuesta de Ackerman, que es miembro del Consejo del Instituto Nacional de Formación Política de Morena. Quedará en manos de los jueces determinar si el Instituto es un órgano de ese partido y si el Consejo es su órgano de dirección, pero el intenso partidismo del propuesto, contraría el espíritu de la norma. En su defensa, el propuesto desplegó un tipo de defensa que consiste en adjudicarle a sus críticos dichos e intenciones que no han expresado y que por supuesto son inaceptables. Las críticas, al menos la mía, no es al talento de Ackerman, su orientación política ni mucho menos en contra del pluralismo del Comité técnico, sino por la posible violación de la regla y su espíritu, que como apunté líneas arriba, deberá esclarecer la autoridad judicial.

 

La JUCOPO, por su parte, decidió como quien controla el gasto en un hogar patriarcal: de forma opaca, sin ofrecer razones y en el límite del plazo legal. Por declaraciones del presidente de la Junta supimos de una lista de 21 propuestos; por comentarios de gente cercana, no corroborados, del derecho de veto que se le concedió al PRI, aunque la última palabra la haya reservado para si el partido mayoritario. Finalmente, las designadas fueron dos mujeres y un hombre de excepción, mexicanos de primerísima línea, pero sin conocimiento experto en cuestiones electorales.

 

El Comité como un todo, tiene diversas fuentes de expertise: constitucionalistas, conocedores de distintas ramas del derecho, científicos sociales, varios con experiencia de dirección y en evaluación académica, así como en procesos de selección de estudiantes y personal docente, una periodista y feminista, una demógrafa migrantóloga, una investigadora en educación y lo más cercano a la especificidad del INE, un estudioso de los órganos constitucionales autónomos. Seis doctores, de ninguna manera una mala lista de conocimientos, mucho menos si concretamos nombres y trayectorias. Pareciera, incluso, que sólo figuras de esta talla podían lograr la venia de los distintos partidos, pero en la procuración del consenso, se evaporó la especificidad electoral del Comité.

 

De los integrantes en particular, me parece que la mayoría pude hacer aportes valiosos al proceso, pero me generan dudas las propuestas, precisamente, de la CNDH: en el caso de Sara Lovera, porque sin cuestionar su talento y estatura, parece ajena a las materias sustantivas involucradas en la selección; por su parte, el intenso partidismo y el estilo de polemizar de Ackerman –que no su orientación o preferencia política, con independencia incluso del cumplimiento o no de la ley– plantean dudas sobre su capacidad para propiciar y aceptar acuerdos por unanimidad.

 

En esta tercera vez de funcionamiento de un Comité técnico de evaluación para seleccionar consejeros electorales nacionales, no debemos perder de vista que los partidos en la Cámara pueden ignorar su trabajo, como sucedió la primera vez, o decidir sobre quintetas quizá bien seleccionadas en un proceso con fases oscuras y discrecionales, como la integración final de las quintetas. Sin embargo, eso ya es harina de otro costal, con soluciones sin embargo plausibles.

 

 

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*Doctor en Ciencias Sociales por el COLMEX, profesor e investigador de FLACSO en donde coordina la Maestría en Gobierno y Asuntos Públicos. Cualquier comunicación con el autor, dirigirla a loza@flacso.edu.mx. Twitter: @NiLoOt

 

 

 

 

 

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