BLOG Y VOTO

La Participación de las Juventudes en las Elecciones: El Reto por Venir en 2021

Agosto 24, 2020 | Por: Rocío Rosiles Mejía

El 6 de junio de 2021, las y los mexicanos tenemos una cita en las urnas. La elección que está por venir, en la cual se elegirán a 500 diputados federales, 300 de mayoría relativa y 200 de representación proporcional, junto con otros 20,868 cargos a nivel local, está a menos de un año de celebrarse y el éxito de este proceso será en función del nivel de participación ciudadana que se logre alcanzar. Generalmente, en las elecciones federales intermedias, el nivel de participación es sumamente inferior con respecto a aquellas en las que se elige al presidente de la república, por lo que el reto en esta materia será aún mayor.

Uno de los grupos con bajo nivel de participación son las personas que rondan entre los 19 a 34 años, quienes en su conjunto representan el 33% de la lista nominal, equivalente a 29.7 millones de electores[1]. Las y los jóvenes abarcan un importante sector del electorado y no obstante lo anterior muchos de ellos no forman parte activa de nuestra democracia.

Las juventudes de entre 18 a 29 años representan el 16% de la Lista Nominal de Electores. En la última elección federal celebrada en 2018, la participación de este grupo de edades mostró la tendencia siguiente: De los jóvenes de 18 años participó el 64.7%; por lo que hace a los de 19 años ésta fue del 57.1%; mientras que entre los de 20 a 24 años, así como de los 25 a 29 años rondó el 52.8%. Las y los jóvenes en general desconfían de las instituciones, sin embargo, resaltan los diputados y senadores (16.6%), así como los partidos políticos (14.6%)[2]. Por otra parte, la media de edad de las y los legisladores que conforman la actual legislatura del Congreso de la Unión oscila los 51 años, concluyendo que la actual configuración de nuestros órganos legislativos es uno de los más viejos en casi dos décadas[3].

Las cifras son claras, las y los jóvenes comienzan creyendo en el poder de la democracia para posteriormente sentirse desvinculados de ésta, lo que ha provocado que no se apropien del espacio público que también les pertenece y sean otros grupos de edad quienes aprovechan su ausencia. ¿Cómo reconciliar a las juventudes con sus instituciones, pero especialmente con la democracia? El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha establecido las actividades que pueden llevarse a cabo para fomentar la participación juvenil, entre las que rescatamos alentar la continua participación de la juventud y educación cívica en escuelas y universidades, siendo bien conocido que no basta con que esta formación se encuentre en libros de texto, sino que es fundamental que los destinatarios de esta política pública conozcan por sí mismos lo que es la ciudadanía activa. Otra idea que creemos conveniente traer a la realidad mexicana es brindar apoyo flexible con bajas barreras de acceso a proyectos juveniles innovadores y de pequeña escala, la cual consiste no sólo en apoyar a Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) juveniles bien establecidas, sino también a iniciativas nuevas e informales brindándoles asistencia técnica y financiera.[4]

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) también ha enfatizado que uno de los objetivos de los gobiernos debe ser revisar el marco normativo a fin de introducir en la legislación cuotas de jóvenes. Las cuotas electorales como medida afirmativa establecen una preferencia o distinción a favor de un grupo en situación de desventaja, y el objetivo de implementarlas es revertir y compensar esa situación. Para poder alcanzar la igualdad sustancial en la participación política de las y los jóvenes, la finalidad de las cuotas en la postulación de candidaturas es corregir el menoscabo en ese derecho de intervenir en la vida pública, y atendiendo el principio de progresividad de los derechos humanos, se logre de manera gradual una mayor participación de ese sector en el ámbito político de la toma de decisiones.

A diferencia de la obligación a los partidos políticos establecida desde nuestra Constitución, en la que se les obliga a observar el principio de paridad de género en la postulación de sus candidaturas, no existe en nuestra norma fundamental una regla que garantice a las y los jóvenes espacios de participación política, sin embargo, algunos estados han hecho esfuerzos en la materia estableciendo en su marco legal electoral cuotas de candidaturas para jóvenes, como son los de Chiapas, Ciudad de México, Colima, San Luis Potosí y Zacatecas.

Aún con los incipientes esfuerzos de algunas entidades federativas de crear un marco normativo que facilite el acceso a las y los jóvenes a participar como candidatos en las elecciones, es fundamental modificar la legislación federal a fin de hacer extensiva esa inclusión en todo el país, para que formen parte de las decisiones, vinculándose con un sentido crítico y propositivo, donde ellos desde esos cargos atiendan las demandas de la juventud mexicana.

Si queremos que las juventudes respondan tanto al llamado a las urnas como a postularse como candidatas y candidatos, es imperativo modificar la ley y desarrollar políticas públicas como las que hemos referido con antelación.

Ahora bien, ¿cómo lograr que las elecciones federales intermedias resulten atractivas a la ciudadanía?  Explicando lo que está en juego. Las instituciones electorales debemos reforzar la educación cívica para poder comunicar eficientemente a la ciudadanía la relevancia que tiene la renovación de la Cámara de Diputados por los acuerdos que en la misma se deciden.

Las facultades del Poder Legislativo federal se encuentran reguladas en el artículo 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Si tuviéramos que explicar de manera muy básica cuál es la labor que desempeña este organismo, podemos afirmar que ésta consiste en proponer, elaborar, discutir, así como aprobar las leyes que nos rigen a todas y todos; sin embargo, esa también es una competencia de los congresos locales de cada entidad federativa, entonces ¿qué hace diferente a la Cámara de Diputados? Las materias en las que tiene competencia para legislar. De manera enunciativa podemos señalar las siguientes:

  • Crear nuevos impuestos o modificar los ya existentes a nivel federal (ejemplo: IVA o ISR).
  • Aprobar normas en materia de hidrocarburos, minería, sustancias químicas, explosivos, pirotecnia, industria cinematográfica, comercio, juegos con apuestas y sorteos, intermediación y servicios financieros, energía eléctrica y nuclear, así como del trabajo.
  • Reglamentar el servicio y organización del Ejército, Marina y Fuerza Aérea Nacionales.
  • Expedir leyes sobre nacionalidad, condición jurídica de los extranjeros, ciudadanía, naturalización, colonización, emigración e inmigración y salubridad general de la República.
  • Aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación.[5]

Por eso es sumamente importante que la ciudadanía se involucre en los procesos políticos y sociales del país, existen distintas formas en las que las y los mexicanos podemos participar, una de ellas consiste en decidir quién gobierna; para ello, el derecho a votar y ser votado, la alternancia y las reglas electorales son elementos indispensables.

El voto joven será clave en las elecciones mexicanas; si bien ha habido esfuerzos sociales por promover el voto de las personas jóvenes y el voto informado, es necesario incentivar su participación más allá del día de las elecciones. Las juventudes deben tener las herramientas y la capacidad para influir en la toma de decisiones y en las políticas públicas.

Es una realidad que los procesos electorales en este contexto excepcional presentarán mayores exigencias, por ello, la responsabilidad que asumimos los órganos electorales, los actores políticos y los mismos electores, requiere de un esfuerzo común; debido a la pandemia de COVID-19, los estados rápidamente se vieron obligados a implementar medidas sanitarias y de seguridad para reducir la propagación de la enfermedad y garantizar la salud y vida de sus ciudadanas y ciudadanos.

Por eso, es sumamente importante implementar acciones que fomenten la participación de jóvenes de entre 18 y 29 años de edad, quienes representan un porcentaje importante de concentración de la población, y existe un especial interés en la juventud por la etapa formativa en la que naturalmente se encuentran; debido a esto, debemos seguir implementando acciones que fomenten el desarrollo de las capacidades y los valores democráticos, facilitando que toda una generación sea independiente y realice aportaciones positivas a la sociedad.

La política de juventud en México debe fortalecerse en muchos aspectos, y uno de los más importantes es comprender que las personas somos seres sociales y que en la juventud es necesario construir una red de apoyo, que acompañe y brinde soporte, que contribuya a encontrar diversas opciones y a romper el determinismo social que enfrentamos.

Votar es una de las formas más accesibles de ejercer el derecho a la participación ciudadana, pues requiere relativamente poco esfuerzo y poca cooperación con otros individuos. Sin embargo, en la historia de México ha habido momentos en los que el número de personas que ejerce ese derecho no sobrepasa el 50%, por lo mismo es relevante que en las próximas elecciones salgan a votar a decidir quiénes nos gobernarán en los próximos años.

Para lograr que las y los jóvenes sean más participativos es necesario repensar cómo se les involucra y cómo ejercer su ciudadanía; dicho de otra manera, se debe reconsiderar la formación cívica y ciudadana, la capacidad crítica y propositiva, sin importar su condición socioeconómica, sobre todo se les brinde la posibilidad de ejercer su liderazgo y de recibir acompañamiento para transformar sus comunidades.

Las autoridades y no solo las electorales, debemos contribuir, como actos de responsabilidad social y de compromiso con las juventudes, a ofrecer una mirada amplia sobre la realidad que enfrentan y a brindar información; debemos invertir en proyectos que impulsen el desarrollo de las y los jóvenes, donde puedan interactuar entre sí, dialogar, tomar decisiones y puedan expresar lo que realmente les aflige, que sepan que las autoridades les escuchamos poniendo sobre la mesa temas con alto sentido ciudadano; la finalidad es construir una ciudadanía a través de la inclusión amplia de jóvenes y sus intereses por el arte, la ciencia, el activismo juvenil y las causas que les motivan, promoviendo los valores democráticos. Invertir en las juventudes generará rendimientos a la cultura democrática, a la participación ciudadana, a la sociedad y, por ende, fortalecerá nuestro sistema democrático.

Las estadísticas electorales que muestran la baja participación de las y los jóvenes se refieren específicamente al voto de la juventud; sin embargo, conocedores somos de que las juventudes sí participan a través de movimientos juveniles de los que la historia a nivel internacional ha dado fe, así como de la incidencia de estos en las políticas públicas, en legislaciones y en el reconocimiento de sus derechos. ¿Cómo lograr que el ímpetu que las juventudes mexicanas vuelcan en el activismo, también lo vuelquen el día de la Jornada Electoral ejerciendo su derecho al voto? Es necesario reforzar la apreciación del voto, que se comprenda que este es una herramienta valiosa para ejercer su poder de decisión en nuestra democracia representativa, y comunicar que el mismo podrá ser ejercido con medidas y protocolos necesarios para el cuidado de su salud. En estos tiempos de pandemia en los que las herramientas tecnológicas tienen un papel fundamental, estas deben servir también como un instrumento más para que la juventud esté atenta, vigilante y exigente de las decisiones que en el gobierno se están tomando.

Para finalizar me gustaría invitar a la ciudadanía, en especial a las y los jóvenes a involucrarse en la toma de decisiones de nuestro entorno, pero sobre todo de nuestro país; se acerca un proceso electoral sin precedentes, en donde se van a elegir cargos importantes. En los planos personal y profesional anhelo que las juventudes, y en general la ciudadanía, observen un constante ciclo armónico de vigilancia, voto y exigencia.


[1] Instituto Nacional Electoral. (2019). Estudio Muestral sobre la Participación Ciudadana en las Elecciones Federales de 2018. Disponible en https://centralelectoral.ine.mx/wp-content/uploads/2019/08/3-EMPC-2018_REVISION_150819.pdf

[2] Observatorio de la Juventud en Iberoamérica. (2019). Encuesta de Jóvenes en México 2019. Disponible en https://drive.google.com/file/d/1QNRuGhuSMSOV3Ky2fAPHo6otNtFORskk/view

[3] Téllez del Río J. y Bárcena Juárez S. (2019). La Edad de los Legisladores en México. Disponible en https://www.nexos.com.mx/?p=40895

[4] Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2013). Mejorando la Participación Política de la Juventud a lo largo del Ciclo Electoral. Guía de Buenas Prácticas. Disponible en https://www.undp.org/content/dam/undp/library/Democratic%20Governance/Electoral%20Systems%20and%20Processes/SP_UN-Youth_Guide-LR.pdf

[5] Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Artículo 73. Disponible en: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1_080520.pdf

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