Viernes 19 de enero de 2018 7:13 am
NOTA DE LA SEMANA

Aún a tercios

Modelo prospectivo CEPNA/Voz y Voto

Armando Robinson*

Por la mexicana costumbre de dejar las cosas para la última hora, en el momento de entregar los resultados del modelo prospectivo de los que ahora damos cuenta, tuvimos que hacerlo a partir de dos certezas y múltiples incertidumbres.

Sabemos que López Obrador será el candidato de Morena y que José Antonio Meade lo será del PRI. Queda por ver si la coalición ahora llamada “Por México de frente” (el pacto también era “Por México”) logra pasar del papel a los hechos y en febrero del año próximo postula a Ricardo Anaya como su candidato presidencial bajo tres cobijas (PAN, PRD, MC) o si lo que veremos será un frentazo del que los tres partidos y sus dirigentes tendrían que rendir cuentas a sus militantes y simpatizantes.

Cuentas aparte, hay que esperar a que el PES y  el Panal decidan bajo qué árbol buscarán la sombra protectora que les asegure el mínimo de votos para conservar su registro, o bien, si se la juegan a valor mexicano y postulan a su propio abanderado(a).

Si a los conciliábulos atendemos, en el terreno de las coaliciones electorales el mes pasado se perfilaba una verdadera sorpresa. Nos referimos a la alianza del Partido Encuentro Social (PES), de abierta militancia confesional (a ciencia y paciencia del INE), con Morena. El juarista López Obrador del brazo y por la calle con el ex pastor evangélico Eric Flores, el mismo que desde la tribuna del Constituyente de la Ciudad de México proclamó su repudio a la despenalización del aborto y a los matrimonios de personas del mismo sexo.

Cabe esperar la reacción de la camarilla del PT, que tendría que aceptar compartir cobija y petate con los pastores del PES mientras se proclama como la verdadera izquierda. Puede ser que los admiradores de Maduro y Kim Jong-un decidan cambiar de bando y de última hora regresen con el PRD o de plano se rindan a los encantos del PRI.

Ya se sabe que al PVEM y al Panal les llegaron al precio y cerraron negocio con el PRI, por lo que el nombre del candidato Meade aparecerá en tres recuadros de la boleta electoral, el del PRI, el del Verde y el del PANAL.

En resumen, con el Frente convertido en coalición electoral el escenario sería, en principio:

Coalición PAN, PRD y MC, con Ricardo Anaya de abanderado.

Coalición PRI, PVEM y PANAL, con José Antonio Meade como candidato.

Coalición Morena, PES y PT, con López Obrador compitiendo por tercera vez.

Tres candidatos presidenciales para nueve partidos políticos, más los candidatos sin partido que el INE valide y registre, que podrían ser dos (Margarita Zavala y Jaime Rodríguez).

En caso de que la fiesta del Frente terminara en bronca, tendríamos las coaliciones encabezadas por el PRI y Morena, más los candidatos del PRD y del PAN, con las incógnitas de si MC es leal a su nuevo patrocinador (PAN) y si el PT permanece con Morena pese a la llegada de los evangélicos del PES a las huestes de López.

En suma, en la boleta de julio tendremos entre tres y seis candidatos presidenciales, dependiendo también de cuántos aspirantes sin partido cumplan los requisitos de ley.

Veamos ahora los resultados del más reciente ejercicio de nuestro modelo prospectivo, que incorpora las encuestas publicadas hasta el 11 de diciembre pasado. Para la elección presidencial mantenemos las premisas de los dos escenarios que hemos utilizado en ediciones anteriores de Voz y Voto.

Como explicamos en reportes previos, en un primer escenario resulta muy influyente el resultado de la elección presidencial de 2012, por lo que a pesar de que las encuestas utilizadas mantienen a Morena y   a su candidato presidencial como primero en preferencia de voto, nuestro modelo sigue mostrando una situación de equilibrio entre ese partido y el PRI en sus valores más probables, aunque en su límite superior el PRI obtiene casi un punto de ventaja, debido a que Morena sigue atorado en un techo demoscópico del 30 por ciento que parece ser, hasta ahora, una barrera infranqueable. Por su parte, el PAN persiste en la pelea, a tres puntos de Morena y del PRI, y además en un rango de preferencias que lo coloca en posición competitiva (Cuadro 1).

Cada cual puede sumar a los valores de los tres partidos mayores los de sus potenciales aliados, pero más vale aguardar a que las coaliciones estén formalizadas ante la autoridad electoral para rehacer los cálculos. Así lo haremos en su oportunidad, para que nuestro modelo prospectivo dé cuenta del escenario efectivo de competencia.

En un segundo escenario, que considera adicionalmente los resultados de las elecciones de 2006, cuando la diferencia entre el ganador y el segundo lugar en la elección presidencial fue menos de un punto porcentual, el modelo prospectivo entrega también un resultado a tercios, con ligero margen de apenas 0.5 puntos en favor del PRI, y ubica a Morena en la segunda posición, con el PAN pisándole los talones (Cuadro 2).

Contra lo que algunas encuestas se han empeñado en acreditar como una especie de profecía que debe cumplirse de manera inexorable, con la información disponible lejos estamos de la posibilidad de establecer un seguro ganador para la contienda de 2018. Menos aún cuando falta por conocer el cuadro efectivo de contendientes y las alianzas entre los partidos políticos. Hoy lo que podemos decir es que el escenario inicial es de tres en competencia.

Elecciones locales

Pese a que Morena tiene solo un antecedente nacional y local en su historial de competencia (la elección intermedia de 2015 y la de 2016 para conformar el Congreso Constituyente capitalino), la división de la izquierda se refleja con claridad en este resultado del modelo prospectivo, que ubica al partido de López Obrador como indiscutible líder en el arranque en la CDMX, con un rango de votación de potencial ganador sin competidores al frente.

Sin embargo, las alianzas electorales, una vez que estén definidas, modificarán las posiciones de salida, como también lo harán los nombres de los contendientes. Por ahora sabemos que Mikel Arriola, ex director del IMSS de perfil similar al de José Antonio Meade, será el abanderado del PRI para la jefatura de gobierno, mientras que finalmente se despejó el camino para Claudia Sheinbaum y la podemos dar por segura candidata de Morena en la capital del país. Nos falta saber si Alejandra Barrales logra ser candidata de la coalición PRD, PAN  y MC o si del plato  a la boca se le cae la sopa, ya que deberá medirse  con dos contrincantes de peso real, los ex secretarios del gobierno local Salomón Chertorivski (Desarrollo Económico) y Armando Ahued (Salud).

Jalisco es, aparte de la Ciudad de México, el otro caso para el que contamos con una encuesta reciente de intención de voto, por lo que podemos entregar un primer reporte del modelo prospectivo. Aunque todavía muy influido por los resultados de las elecciones de 2015, nos muestra que la competencia se perfila en un formato de dos, con un tercero rezagado.

En efecto, Movimiento Ciudadano aparece al frente en los rangos de preferencia, con la ventaja de tener definido desde hace meses a su candidato a gobernador, que será Enrique Alfaro, actual alcalde de Guadalajara. El ex militante del PRI y del PRD ha hecho pública su decisión de no aceptar el respaldo del PAN y del PRD, lo que deja a esos dos partidos en la disyuntiva de tener que lanzar a sus propios abanderados o postular a uno en común. Por el PRI parece segura la candidatura de Arturo Zamora, ex alcalde de la capital tapatía. Esperaremos a conocer el conjunto de contendientes para emitir un segundo reporte.

* Investigador del CEPNA, S.C.
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