Miércoles 13 de diciembre de 2017 11:58 pm
NOTA DE LA SEMANA

El costo de la anormalidad

Alberto Consejo Vargas*

El sistema electoral mexicano está conformado por las autoridades administrativas del Instituto Nacional Electoral y los organismos públicos locales electorales (OPLE); las autoridades jurisdiccionales, que son el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y los tribunales electorales autónomos de cada una de las 32 entidades federativas; y también, con calzador si se quiere, la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), una dependencia de la Procuraduría General de la República cuya especialización no incide en los resultados o procesos comiciales sino en sanciones penales para quien viola la Ley General en Materia de Delitos Electorales.

Una vez hecha la entrega al Congreso de los proyectos de Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), podemos revisar cuánto costarán las elecciones federales, aunque sabemos que las funciones del INE desde su creación en 2014 recaen en cuestiones de elecciones locales, como la fiscalización de partidos y sus candidatos, la administración de prerrogativas de radio y televisión, así como la instalación de casillas únicas en elecciones concurrentes y la capacitación de los funcionarios de mesa directiva de casilla.

En espera de conocer los presupuestos de egresos de cada entidad federativa y el gasto en los OPLE y tribunales electorales locales, hacemos un primer corte de lo que costarán en 2018 el INE y los partidos, el TEPJF y la Fepade, cuyos recursos sumarán 29,070.2 millones de pesos.

Si comparamos el proyecto de gasto de 2018 con el proyecto de 2017, observamos un gasto superior en diez mil millones de pesos (o 55 por ciento mayor), lo que se explica porque en año electoral los partidos políticos nacionales reciben un 50 por ciento más de financiamiento por concepto de gastos de campaña y porque el INE instalará casillas en la totalidad de los estados del país (cosa que no hizo en 2017), además de hacerse cargo, desde luego, de la capacitación de millones de ciudadanos. El presupuesto de la Fepade prácticamente no cambia de un año a otro, en tanto que el del TEPJF aumenta en 24 por ciento.

La comparación más justa sería con 2015, año de elecciones federales intermedias y 17 locales, cuando el INE instaló casillas en la totalidad del territorio y capacitó a millones de ciudadanos. Entonces la diferencia con 2018 es cercana a los 6,500 millones de pesos (o 33 por ciento mayor), con todo y que en 2015 el financiamiento a los partidos para gasto de campañas fue apenas el 30 por ciento de su financiamiento ordinario. El presupuesto del TEPJF de 2015 a 2018 se incrementa en 27 por ciento, y el de la Fepade, en casi seis por ciento

* Investigador del CEPNA, S.C.
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