El sistema de partidos en México para el periodo 2018-2024

Por: Alejandro Porte Petit[1]

La elección federal de 2018 constituyó un parteaguas con respecto de la distribución de poder, por lo que configuró un nuevo rostro del sistema de partidos en México, un nuevo rostro que, con todo, aún está en proceso de transformación.

La teoría del realineamiento electoral surgió en Estados Unidos, por lo que la genética de este cuerpo teórico está marcada por el bipartidismo. Sin embargo, en México ha resultado ser de gran utilidad para observar e interpretar las transformaciones políticas del país, tanto a nivel federal, como estatal, así lo han demostrado los trabajos de Bravo Ahuja (2010), Bravo Ahuja y Martínez (2014) y Mendoza (2016).

Este desarrollo teórico tiene por objetivo identificar la estabilidad y cambio en los patrones de votación, ya que considera al voto y la distribución de las preferencias electorales como la punta de un iceberg que permite apreciar como se distribuye el poder entre los grupos políticos, proyectos políticos y desde luego visiones del mundo. Los resultados de la elección federal 2018 no deja lugar a duda, el eje de la contienda fue sistema (PAN, PRI, PRD) vs antisistema (Morena), y los proyectos políticos en pugna fueron el libre mercado y la democracia liberal vs el Estado interventor y democracia directa.

El realineamiento electoral tiene conceptos e instrumentos que permite diseccionar los resultados arrojados por las elecciones, por ejemplo, Era política (Shafer, 1991), este hace referencia a periodos en los que las preferencias electorales son relativamente similares (estables) entre elección y elección, lo cual está acompañado por un determinado proyecto político estatal, un determinado arreglo institucional y políticas públicas específicas y, desde luego, un mismo grupo político.

Bajo esta lógica, y de acuerdo con Key (1959), una era política solamente se ve interrumpida por elecciones críticas, es decir, elecciones donde las preferencias electorales se modifican de forma abrupta, rompiendo con la estabilidad del proyecto político que se venía ejecutando, el arreglo institucional y la clase política, otrora gobernante. Si esta elección inaugura un nuevo periodo de estabilidad en las preferencias electorales, da continuidad de largo plazo a su proyecto político y remplaza a la clase gobernante, se está en presencia de una nueva era política, si solamente constituyó un movimiento abrupto de las preferencias electorales, pero estas vuelven a su cause en la siguiente elección, entonces se le denomina elección desviada.

Es innegable que la elección 2018 fue una elección crítica, está por verse si la nueva clase gobernante logrará dar continuidad a su proyecto político para inaugurar una nueva era política en el país, o si solamente fue una elección desviada. Sin embargo, a partir de un ejercicio analítico sobre la oposición partidista no es descabellado aventurase a señalar que se está en la antesala de un nuevo sistema de partidos.

Acción Nacional no solamente enfrenta fuertes divisiones internas, sino que tiene ante sí la posible aparición del partido político México Libre, con el cual rivalizará por capturar a los votantes que se ubican a la derecha del espectro político, además este nuevo partido político tendrá entre sus posibles liderazgos al expresidente Calderón y a Margariza Zavala, actores que por su peso específico atraerán a militantes panistas inconformes.

El Partido de la Revolución Democrática está dividido entre quienes desean colaborar con la agenda del presidente López Obrador y quienes prefieren ser una oposición clara, además, en el imaginario colectivo tanto Morena como el PRD se ubican a la izquierda por lo que compiten por el mismo segmento de votantes, pero el PRD no tiene un solo liderazgo capaz de rivalizar con la alta popularidad del presidente López Obrador.

Por cuanto al Partido Revolucionario Institucional, este no solamente carga con una elevada percepción de corrupción, además pareciera que sus liderazgos no se han recuperado del duro golpe propinado por Morena en julio de 2018 y no saben hacia dónde conducir el partido, además en el camino han comenzado las escisiones; César Augusto Santiago abandonó el partido por considerar que este es renuente a la renovación, más graves aún, tiene la intención de fundar su propio partido político, el cual competirá con el PRI por el mismo segmento de votantes.

No obstante, familiares de la maestra Elba Esther Gordillo también están ya inmersos en el proceso para obtener el registro de un nuevo partido político, a saber, Redes Sociales Progresistas, con la finalidad de volver a articular electoralmente al magisterio. También Gabriel Quadri se encuentra en el proceso de formalizar un partido político de corte liberal y que llevará por nombre Cambiemos. A estos debemos sumar cuando menos un centenar de proyectos partidistas[2].

Si bien es cierto la mayoría de estos intentos de partido político no lograrán concretarse, en la elección intermedia de 2021 veremos a los desdibujados y tradicionales partidos políticos hacer su mayor esfuerzo -aunque inútil- por recuperar su credibilidad, se enfrentarán a un fortalecido -gracias Enrique Alfaro- Movimiento Ciudadano y al partido político que ha logrado una concentración de poder nunca vista en la era democrática de México, es decir Morena. Lo cual hará que el sistema de partidos en la elección de 2024 se parezca muy poco o nada al de 2018. Además, una fragmentación del voto entre 8, 9 o 10 opciones partidistas solamente dividiría el voto, haciendo más fácil para el partido en el gobierno ganar la siguiente elección.

Con todo, la razón por la cual dejó de funcionar el modelo de partido hegemónico durante el Siglo XX fue porque los mexicanos nos descubrimos y reconocimos como una sociedad plural, dicha pluralidad aún está entre nosotros y no cabe solamente en Morena. Hoy es el hartazgo con los errores de administraciones pasadas lo que pareciera homogeneizar a los mexicanos, pero esa sensación pasará y todos los liderazgos, visiones y proyectos que hoy están cohesionados en Morena saldrán a conformar una nueva oferta partidista, es decir Morena puede convertirse en la matrioshka del nuevo sistema de partidos en México.

Bibliografía

  • Bravo Ahuja, M. Realineamiento electoral y alternancia en el poder ejecutivo en México en México 1988-2009. México. Gernika, UNAM-FCPyS. 2010
  • Bravo Ahuja, M. y Martínez, G. Política, partidos políticos y elecciones en México. Historias regionales 1980-2013. México. UNAM. 2014.
  • Mendoza, C. Realineamiento electoral y cambio político en Hidalgo y Veracruz 1988-2016. México. UNAM. 2016 (Tesis de maestría)
  • Shafer, B. The End of Realignment? Interpreting American Electoral Eras. The University of Wisconsin Press. 1991.
  • Key, V.O. “Secular Realignment and the Party System”, en Journal of Politics, vol. 21. 1959

[1] Licenciado en Derecho por el Centro Universitario México y Maestro por el Instituto de Ciencias Penales (INACIPE). Profesor de asignatura en la Facultad de Derecho en las asignaturas de Teoría del Estado y Teoría de la ley penal del delito de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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[2] X México; Pacto Tabasco; Demócratas; Verdadera Alternativa para Mejorar y Organizar a la Sociedad; Partido Ciudadano Independiente; Agrupación Política Nacional Migrante Mexicana; Convicción Mexicana por la Democracia; Organización Promotora del Partido Liberal de México; Organización de Ciudadanos Federalista Vanguardista; Expresión Liberal Democrática; Frente Nacional; Todos Somos Uno; Demócrata; Frente Nacional Socialista Institucional Mexicano, solo por mencionar algunos.

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