Viernes 19 de enero de 2018 7:17 am
NOTA DE LA SEMANA

Eslabones de confianza

Paula Ramírez Höhne*

A partir de los primeros meses de 2018 tienen lu- gar definiciones que son centrales para el proceso electoral: en este periodo se define quiénes son los candidatos a los distintos cargos de elección popu- lar, conocemos sus plataformas políticas, sabemos cuánto tiempo tendrán para promocionarse en radio y televisión, cuánto dinero se podrán gastar. Es cuando arrancan las campañas.

En ese periodo de definiciones torales, también se echa a andar la maquinaria de la organización electo- ral. Aunque el INE ha estado inmerso en el proceso en curso desde hace más de un año (o quizá dos), aho- ra es cuando despliega todas sus capacidades técnicas y operativas para la instrumentación de la elección, tanto las destinadas a coordinar y llevar a cabo el tra- bajo en campo para reclutar y capacitar a los ciuda- danos que fungirán como funcionarios de casilla en la jornada de votación, como el resto de las actividades encaminadas a garantizar condiciones reales de com- petencia y equidad en la contienda: la fiscalización, la administración de la propaganda político-electoral en radio y televisión, el monitoreo de noticieros, por mencionar algunas.

La organización de elecciones en México y la puesta en marcha de los innumerables dispositivos previstos para evitar el fraude electoral, al pasar de los años se han vuelto un trabajo de altísima sofis- ticación técnica que vale la pena explicar. Aquí un esfuerzo para describir los principales eslabones que componen la cadena de confianza del proceso elec- toral que se implementan en los primeros meses de este año.1

El padrón electoral

El elemento básico de toda elección en México es la construcción y aprobación del padrón y la lista nominal de electores. Esta definición, fundamental por ser el acuerdo que determina el universo de potenciales votantes que elegirán a quienes ocuparán los distin- tos cargos en juego, también es elemental porque con base en esta información se define el tamaño de la elección y el trabajo logístico y operativo que hay que instrumentar: el número de casillas que se insta- lará, de ciudadanos que se capacitará, de boletas que se imprimirán y material que se debe producir, etc. Es decir, la lista nominal es el dato que detona toda la logística electoral.

Por su relevancia, los trabajos de actualización y verificación del Registro Federal de Electores (RFE) son permanentemente vigilados por todas las fuerzas políticas, a través de 333 comisiones de vigilancia (una nacional, 32 estatales y 300 distritales) en las que participan los partidos con voz y voto. En estos meses se llevan a cabo las tareas de revisión y obser- vaciones al rfe para la aprobación de la validez del padrón y la lista nominal, que según las proyecciones para estas elecciones alcanzará un número cercano a los 90 millones de ciudadanos, una cobertura de más del 98 por ciento de la población mexicana mayor de edad, que cuenta con credencial de elector vigente, con datos actualizados y biométricos que garantizan la identidad de los ciudadanos.

Es cierto que en nuestro país existe un tráfico ile- gal de documentos falsificados, y la credencial de elector no es la excepción, pero es relevante decir que con credenciales falsas es imposible votar, pues en casilla se verifica el plástico con los datos de la lista nominal, cuyas medidas de seguridad la hacen infalsificable.

La organización

En marzo se inicia el trabajo en campo en que más de 45 mil capacitadores asistentes electorales toca- rán las puertas de cerca de 12 millones de ciudadanos sorteados (el 13 por ciento de la lista nominal) para invitarlos a participar y capacitarlos para que funjan como funcionarios de casilla en el día de la votación. Es el despliegue logístico emblemático de una elec- ción porque su propósito es garantizar que el próximo primero de julio sean los ciudadanos, debidamente capacitados, quienes reciban y cuenten los votos de sus vecinos.

El trabajo es enormemente abarcador porque en México, a diferencia de muchas democracias en el mundo, los centros de votación se acercan a los ciu- dadanos y no al revés; por ello, se prevé instalar alre- dedor de 155 mil casillas a lo largo y ancho del país, de las cuales casi 150 mil (94 por ciento) serán casi- llas únicas donde se podrá votar por todos los cargos de elección de nivel federal y local de las 30 entida- des con elecciones concurrentes.

Para abatir la desconfianza, y erradicar la posibi- lidad de alterar la votación en las urnas, el modelo electoral mexicano no solo prevé que los ciudadanos sean los responsables de la recepción y el conteo de los votos y la máxima autoridad en la casilla, sino además garantiza la presencia de representantes de partidos políticos y candidatos independientes, ade- más de observadores electorales nacionales e inter- nacionales, en cada una de las casillas que se instale. El día de la votación son los ciudadanos quienes tienen en su poder las listas nominales y las boletas, son ellos quienes arman las urnas y las mamparas, marcan con líquido indeleble el pulgar de los votantes y estampan su credencial de elector, verifican que se encuentren en la lista nominal y al cierre de la ca- silla cuentan los votos en presencia de los partidos políticos, los cuales firman de conformidad las actas en donde se asienta el conteo y se llevan consigo una copia del acta que se llena en cada una de las casillas para, en caso de inconformidad, reclamarlo durante los cómputos distritales.

Candados y vigilancia

Las medidas de seguridad para garantizar el secreto del voto e imposibilitar que un ciudadano vote más de una vez rayan en la paranoia: las boletas electora- les se imprimen en papel billete infalsificable, están foliadas y son custodiadas en su traslado por el Ejér- cito; el líquido indeleble no es una tinta sino un quí- mico que mata las células de la dermis haciendo una marca que solo se borra arrancando la piel (aunque su aplicación es totalmente segura e inofensiva); las urnas son transparentes y se arman en la jornada de votación en presencia de ciudadanos, partidos y ob- servadores para asegurar que no vengan “embaraza- das”; las mamparas garantizan el voto secreto, sobre lo cual basta apelar a la experiencia de quienes han votado para saber que ahí dentro se marca la boleta en total soledad: no hay manera de que alguien pueda saber por quién votó un ciudadano.

Para que todo esto ocurra en la casilla, durante los primeros meses de este año, además de convencer y capacitar a los ciudadanos, el INE recorre el país cu- briendo hasta su último rincón para localizar los luga- res en donde se ubicarán las casillas. Este trabajo, que realizan funcionarios de los órganos desconcentrados del Instituto con el acompañamiento de los OPLE, consiste en identificar los mejores espacios (los más seguros, más conocidos, más accesibles, etc.), pero también en acordar con sus propietarios o respon- sables el préstamo de los sitios para instalar ahí las casillas.

La ubicación de las casillas, como prácticamente todas las actividades del andamiaje electoral, es dis- cutida y aprobada por órganos colegiados integrados por ciudadanos y partidos políticos, cuya labor prin- cipal es asegurar la toma de las mejores decisiones  y por supuesto también vigilar la elección. Además del Consejo General del INE, que es el máximo ór- gano de dirección de la institución, en todo el país hay 32 consejos locales y 300 distritales, integrados de manera temporal durante procesos electorales por ciudadanos seleccionados como resultado de una convocatoria pública nacional, en donde se verifica la idoneidad de sus perfiles.2

Es decir, cada etapa, cada actividad, cada decisión del proceso electoral, se delibera y está vigilada por los actores de la contienda y por ciudadanos califica- dos, cuidadosamente seleccionados.

Coordinación INE/OPLE

En este proceso electoral –el más grande y complejo que haya vivido nuestro país– estarán en contienda 18 mil 626 cargos de elección popular, incluidos pre- sidente de la República, senadores, diputados fede- rales, ocho gobernadores,3 el jefe de gobierno de la Ciudad de México y múltiples cargos locales en las elecciones que se celebrarán en 30 entidades de ma- nera concurrente.

El 29 de marzo el INE deberá aprobar el regis- tro de candidatos para todos los cargos federales y los OPLE deberán hacer lo propio con los candidatos para gobernador; el 20 de abril es la fecha límite para el registro de candidatos al resto de los cargos locales en contienda.

Para aproximar el número de candidatos que bus- carán posicionar su oferta política entre los ciuda- danos, basta con multiplicar el número de cargos en juego por el de partidos políticos nacionales y loca- les, según sea el caso: decenas de miles de candidatos estarán haciendo campaña a lo largo de todo el terri- torio nacional.

Bajo el régimen del sistema nacional instaurado con la reforma de 2014, la organización de elecciones concurrentes implica una coordinación rigurosa entre el INE y los organismos públicos locales electorales.4

La casilla única, uno de los grandes aciertos del modelo actual, supone que la votación se lleve a cabo con los mismos procedimientos y estándares, sin im- portar si se trata de una elección local o federal. Ello requiere una coordinación precisa para que la documentación y los materiales electorales que son dise- ñados y elaborados por los OPLE cumplan con una serie de requisitos técnicos que define y supervisa el INE; que la capacitación de ciudadanos esté enfocada no solo a la elección federal, sino también abarque las particularidades de cada elección local; que los traba- jos de asistencia electoral para apoyar el desarrollo de la jornada, los cómputos en casilla y los mecanismos de recolección de los paquetes electorales estén estu- diados y ensayados por el INE y los OPLE, cada cual en su tramo de control.

Toda la preparación y planificación de cada una de esas actividades se lleva a cabo en los meses que corren, con base en el calendario de coordinación que considera todas las actividades que llevan a cabo en colaboración el INE y 30 distintos institutos elec- torales locales que enfrentan complejidades, proble- máticas y retos diferentes.

Paralelamente a la instrumentación logística y operativa del proceso electoral, en este periodo es cuando se inicia de lleno la contienda para ocupar los distintos cargos de elección popular: ocurren la precampañas, arrancan las campañas y, con ellas, el despliegue amplio y omnipresente de la propaganda electoral. Los mexicanos estaremos expuestos a mi- llones de promocionales que se transmitirán en todas las emisoras de radio y televisión del país, miles de espectaculares instalados en la vía pública, propagan- da en medios impresos, cobertura noticiosa, debates y por supuesto actos de campaña en campo.

Se trata de una elección para la sustitución de prácticamente todos los órganos de gobierno y de re- presentación política del país, lo que supone un reto mayúsculo no solo por la magnitud y complejidad del proceso, sino porque sus implicaciones son deci- sivas: de la transmisión pacífica del poder, por la vía democrática, depende que mantengamos condiciones de estabilidad social, política y económica en el país. Por eso importa explicar cómo en México nos hemos dado un sistema electoral que está blindado contra el fraude, en el que solo ganan aquellos que obtienen  el respaldo ciudadano del voto, libre y secreto

* Coordinadora de asesores del secretario ejecutivo del INE.
1 En entregas posteriores se explicarán los eslabones de la cade- na de confianza que se implementarán en los siguientes meses y hasta la calificación de la elección.
2 Para este proceso electoral, los 32 consejos locales del ine en- traron en funciones en noviembre de 2017 y los 300 distritales en diciembre; todos concluirán sus funciones en septiembre de 2018, fecha límite para declarar la validez de la elección y, por tanto, concluir el proceso electoral. Si se tuviera que realizar una elección extraordinaria, serían convocados nuevamente.
3 Posiblemente también la elección de gobernador de Nuevo León, en caso de que Jaime Rodríguez Calderón logre la candi- datura independiente a la Presidencia de la República, cuyo plazo límite para recabar firmas de apoyo concluye el próximo 19 de febrero.
4 Vale recordar que desde la reforma electoral de 2014, el INE  ha tenido la tarea de seleccionar y designar a los 224 consejeros electorales de los 32 organismos públicos locales del país.
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