Miércoles 13 de diciembre de 2017 11:56 pm
NOTA DE LA SEMANA

La desconfianza sale cara

Ciro Murayama*

El presupuesto es la herramienta de carácter financiero indispensable que permite al INE cumplir con las facultades y atribuciones que le confieren la Constitución y las leyes generales en materia electoral.

En el presupuesto del INE se cuantifica y calendariza el volumen de recursos necesarios para organizar los procesos electorales, para asegurar el derecho a la identidad de millones de mexicanos y para vigilar la legalidad del sistema de partidos. Al final, se trata de garantizar el ejercicio de los derechos político-electorales de la ciudadanía.

México es un país con bajo nivel de recaudación fiscal y escaso gasto público, lo que obliga al conjunto de instituciones del Estado mexicano a ser responsables en el uso de los recursos públicos. El presupuesto solicitado por el INE para 2018 no escapa a esta condición, por ello al confeccionarlo buscó conjugar racionalidad y responsabilidad, para que, sin alejarse de la austeridad, no se comprometiera ninguna de las atribuciones sustantivas que permitirán que el próximo año se renueven pacíficamente los poderes públicos en México.

El tamaño del reto

El 1º de julio de 2018 tendremos la primera gran elección nacional concurrente en el país, lo que significa que en una misma fecha se realizarán votaciones para renovar los poderes públicos federales, así como en 30 de las 32 entidades federativas.1 Habrá votaciones para definir la Presidencia de la República, el Congreso de la Unión, ocho gubernaturas, la jefatura de gobierno de la capital, 972 diputados locales, 1,596 presidentes municipales, 16 alcaldías de la CDMX, para alcanzar –sin contar a los regidores y síndicos municipales, concejales y juntas municipales– un total de 3,222 cargos de elección popular.

La libertad de elegir a nuestros gobernantes y legisladores es un derecho humano fundamental que el INE garantizará escrupulosamente para los 88.9 millones de ciudadanos que se estima conformarán la lista nominal el próximo 1º de julio.

Para atender este reto, el INE va a instalar a lo largo y ancho del territorio nacional 156 mil casillas, de las cuales 149 mil serán casillas únicas, el 96 por ciento del total, en las que se votará por los cargos de elección federal y a la vez por los distintos cargos locales.

Para organizar estos comicios, se desplegará un esfuerzo inédito que implicará la contratación temporal de 45,513 personas. De éstas, 6,562 serán supervisores electorales y 38,951 capacitadores electorales, quienes recorrerán el país para visitar los hogares de 11.7 millones de ciudadanos y para capacitar a los 1.4 millones de ciudadanos y ciudadanas que se requieren para integrar las mesas directivas de casilla.

2018: la meta de presupuesto

La dimensión de la tarea, pero sobre todo la responsabilidad de garantizar a cabalidad el derecho al ejercicio del voto en elecciones competidas, equitativas y escrupulosamente supervisadas, fueron las hojas de ruta para el diseño de la propuesta de presupuesto para el ejercicio fiscal 2018.

Algunos de los elementos más relevantes que explican la dinámica y tendencia del presupuesto del INE son el incremento en el número de electores en México y el extranjero, la nacionalización de la instalación de casillas, la capacitación electoral nacional que ahora es responsabilidad exclusiva del Instituto, así como la fiscalización de todas las campañas que tendrán lugar. Hay que recordar que el IFE en 2012 supervisó las campañas para 629 cargos, y ahora el INE lo hará de cinco veces más.

Para que estas nuevas atribuciones, facultades y responsabilidades no se tradujeran en una espiral del costo relativo de las elecciones para el país y sus recursos públicos, el INE se estableció una meta: su presupuesto de 2018 debía representar la misma fracción del Presupuesto de Egresos que significó el Instituto Federal Electoral en los años de elección presidencial. Más atribuciones y más ciudadanos con derecho a voto significan inevitablemente mayores requerimientos presupuestales para el sistema electoral.2 La meta presupuestaria autoimpuesta por el INE tuvo como objetivo no incrementar en términos relativos el porcentaje de recursos que el país ha destinado en el pasado para organizar y realizar elecciones similares.

En este sentido, se definió solicitar un máximo de 35 centavos de cada cien pesos del gasto público federal, monto que representa exactamente el mismo costo que en promedio representó el IFE en las elecciones presidenciales de 2000, 2006 y 2012,3 es decir el 0.35 por ciento del gasto público federal para esos años (véase la Gráfica 1).

Para el ejercicio fiscal 2018, el gasto público federal que la SHCP presentó a la Cámara de Diputados ascenderá a 5,236 mil millones de pesos y el proyecto de presupuesto del INE enviado a la Cámara de Diputados asciende a 18 mil 226.43 millones de pesos. De esta forma la meta presupuestal trazada se cumplió y, de aprobarse el presupuesto para el Instituto, éste representará el 0.35 por ciento del presupuesto federal para el ejercicio 2018.

Presupuesto 2018

El presupuesto del INE fluctúa año con año en función del calendario electoral y del número de procesos electorales (locales y federales) que deban organizarse. Por ello, y para responder a esta dinámica, se confecciona con dos componentes básicos: el presupuesto base o regularizable y el presupuesto de proyectos.

El presupuesto base o regularizable es el que se utiliza para pagar sueldos y salarios permanentes, renta de edificios, servicios, mantenimiento de instalaciones, equipos y en general para sufragar las actividades que realiza el Instituto siempre, haya o no elecciones. Este componente, puede afirmarse, representa la estructura de costos fijos del INE.

Por su parte, los proyectos constituyen la parte variable del presupuesto del INE. Los proyectos se orientan a sufragar los bienes y servicios necesarios para organizar los procesos electorales federales y locales y para tareas que se efectuarán por única vez y con una fecha definida de conclusión, por ejemplo, la adquisición de hardware para modernizar procesos institucionales.

El presupuesto solicitado por el ine para el ejercicio 2018 asciende a 18 mil 226.43 millones de pesos. De éstos, 9, 931.08, que representan el 54 por ciento, corresponden a presupuesto base o regularizable; los otros 8,295.35 millones de pesos, que representan 46 por ciento, corresponden a 132 iniciativas y proyectos específicos que el Instituto deberá desarrollar para organizar los comicios federales y locales del año siguiente.

De los 18 mil 226.43 millones de pesos solicitados por el INE, 60 por ciento se destinará a la organización de las elecciones; 19 por ciento será utilizado para garantizar un medio de identificación a los mexicanos y para resguardar los datos de su identidad; el diez por ciento, para el funcionamiento de las áreas, la coordinación con los institutos electorales estatales y para tareas de igualdad de género; cuatro por ciento para fiscalizar los ingresos y gastos de los partidos políticos y sujetos regulados; otro cuatro por ciento para el fortalecimiento de la cultura cívica; un dos por ciento para garantizar el derecho y acceso a la información pública; y finalmente, uno por ciento para monitorear los tiempos en radio y televisión (véase la Gráfica 2).

En términos reales y a precios de 2018, el presupuesto base o recurrente del INE crecerá en 655.06 millones de pesos, lo que representa un aumento de 7.1 por ciento en relación con 2017. Este incremento tiene su explicación en las siguientes tres razones:

  1. La redistritación llevada a cabo en 2017 para asegurar que no hubiera distorsiones en la representación de la población ante el Congreso de la Unión, implicó cambiar la sede de 42 de las 300 juntas distritales, que dejaron de pagar rentas antiguas para encontrar en el mercado nuevas instalaciones, lo que supuso enfrentar precios actualizados. Esta razón explica el 1.7 por ciento del
  2. En segundo lugar, el tipo de cambio del dólar estimado en los precriterios de política económica de la Secretaría de Hacienda pasó de 17 pesos para este año a 19.1 para 2018, un incremento del 12.35 por ciento. Ello repercute sobre los gastos del ine en divisa extranjera, en especial en equipo de cómputo y producción de la credencial para Este factor explica un 3.9 por ciento del aumento.
  3. Finalmente, el INE tuvo que acatar el mandato del Tribunal Electoral para crear 334 plazas de base tan solo en la Unidad Técnica de Fiscalización, lo que representó un incremento presupuestal de 135 millones de pesos. Esta razón explica el 1.5 por ciento del incremento.

Fuera de estos incrementos excepcionales, el presupuesto base del INE para 2018 se mantiene constante en relación con 2017. No se crearon plazas adicionales ni se aumentaron las remuneraciones reales de los funcionarios.

El presupuesto de proyectos para 2018, es decir, el que se destina a organizar las elecciones, asciende a 8,295.35 millones de pesos. Al respecto se observa que éste aumenta en 2,159 millones de pesos en términos reales, descontando la inflación acumulada frente a la elección federal de 2015.

El 98.7 por ciento del crecimiento se explica por actividades que son indispensables en las elecciones federales y en las 30 locales concurrentes (véase la Gráfica 3):

  • 52.1 por ciento del incremento corresponde a las tareas de capacitación y organización electoral, donde destaca la instalación de un mayor número de casillas,4 mayor número de ciudadanos visitados, capacitados y la realización de todos los cómputos y recuentos;
  • 18.6 por ciento, a la incorporación de tecnologías de la información que se aplicarán al proceso electoral, que incluyen dispositivos móviles para el trabajo de campo de capacitadores y asistentes electorales, sistemas para el seguimiento de la jornada electoral, la transmisión de datos de conteos rápidos y la operación del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP);
  • 15.4 por ciento se explica por actividades del Registro de Electores, que incluyen la impresión de las listas nominales para cada partido político en cada casilla electoral, la operación del voto de los mexicanos desde el exterior y la realización de conteos rápidos; y
  • 12.6 por ciento, por el incremento necesario en personal y equipos para cumplir con las tareas de fiscalización, lo cual supone fiscalizar a más de 30 mil candidatos a cargos de elección popular a lo largo y ancho de la República.

El presupuesto 2018 del INE se construyó bajo la premisa de contener el gasto tanto como fuese posible, sin poner en riesgo la elección. Asegurar derechos tiene costo en toda democracia, pero no hay nada más costoso que no ejercer derechos fundamentales.

Post scriptum

¿Las líneas anteriores quieren decir que no hay forma de aspirar a elecciones menos caras? No, pero mientras la organización de los procesos electorales se mantenga con el actual nivel de sobrerregulación y multiplicación de atribuciones a la autoridad administrativa nacional, será inviable pensar en oportunidades para encontrar economías.

Es necesario hacer un alto en el camino y repensar el sistema electoral mexicano, en términos de lo abigarrado de su normatividad, de la litigiosidad que permite e incluso incentiva, y de lo poco inteligible que acaba resultando para el grueso de los observadores y de la opinión pública.

Mientras el ingrediente de cada reforma electoral sea la desconfianza, la norma se hará más omniabarcante y restrictiva. En esa senda no se ha permitido que los avances de la tecnología se apliquen de manera cabal en nuestras elecciones –baste el ejemplo de la urna electrónica, que sin contratiempo se ha utilizado en un país tan grande, desigual y poblado como Brasil.

El balance de las elecciones de 2018 debe ser una oportunidad para que Congreso, partidos, autoridades electorales y especialistas se den espacio para pensar en un sistema electoral menos rebuscado, menos caro, más inteligible y, en esa medida, quizá más confiable.

* * Economista. Consejero electoral del Instituto Nacional Electoral.
1 En 2018 las únicas entidades federativas en donde no habrá comicios locales son Baja California y Nayarit.
2 2 Esta tendencia en el presupuesto del INE se mantendrá al menos constante, hasta en tanto no se simplifiquen en la Constitución Política y las leyes los procedimientos electorales.
3 El promedio de 2000 (0.41), 2006 (0.36) y 2012 (0.29) es de 0.35 por ciento.
4 La instalación por el INE, con cargo exclusivo a sus recursos, de las 149 mil casillas únicas, implica que las 30 entidades federativas con elecciones locales no tengan que erogar recurso alguno para esa tarea primordial. El ahorro que habrá en las entidades federativas por no instalar directamente casi 150 mil casillas locales, aprovechando el modelo de casilla única, se estima en alrededor de 1,581.4 millones de pesos.
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