Voz y Voto

Por un voto de diferencia (4 contra 3) la Sala Superior del Tribunal Electoral confirmó la validez de la elección para gobernador de Puebla, celebrada el primer domingo de julio del presente año.

Aunque el proyecto de sentencia puesto sobre la mesa por el magistrado José Luis Vargas proponía justamente lo contrario, es decir anular la elección, cuatro de sus colegas manifestaron su desacuerdo y votaron en contra de esa propuesta, por lo que la victoria de la abanderada panista, Martha Erika Alonso, quedó confirmada de manera inatacable.

La clave para que la mayoría votara de la forma como lo hizo radica en el principio llamado “determinancia”,  que rige en el sistema de nulidades en materia electoral.

De manera sencilla podemos afirmar que, conforme a ese principio, para que un hecho ilegal provoque la nulidad de una elección no solo debe acreditarse plenamente que ocurrió, sino además demostrarse que es determinante para el resultado de la misma.

Aún concediendo que los hechos narrados por el magistrado Vargas hubieran ocurrido en el tiempo, lugar y modo que narra en su derrotado proyecto, lo que no pudo demostrar es que hayan sido determinantes para explicar la victoria de la candidata Alonso, o la derrota de los otros candidatos, en particular del que obtuvo el segundo lugar en votos, el por lustros perredista y ahora afiliado a Morena, Miguel Barbosa.

Un hecho contundente para decidir el voto de la mayoría fue que pese a que el ponente sostuvo que por acciones y omisiones del Ople poblano se había roto la cadena de custodia de los paquetes electorales de la elección para gobernador, lo que implicó que más de 50 de esos paquetes fueran indebidamente manipulados por personal no autorizado, al contrastar los resultados mostrados en el PREP la noche de la elección, con base en las actas de escrutinio y cómputo de las respectivas casillas, con los que surgieron del recuento total que ordenó realizar la propia Sala Superior, no se acreditó cambio en los resultados correspondientes a las casillas cuyos paquetes fueron supuestamente manipulados.

En pocas palabras, los que supuestamente rompieron la cadena de custodia no produjeron ningún cambio en el resultado de la votación para cada partido y cada candidato(a) a gobernador, por lo que no cabe hablar de un hecho determinante para la victoria de la candidata ganadora.

Los cuatro magistrados que así lo consideraron, en particular la magistrada Presidenta del TEPJF, Janine Otalora, argumentaron con firmeza y contundencia sus puntos de vista, como lo hicieron los tres que votaron por anular.

El viernes 14 Puebla estrena gobernadora, la primera en su historia. Será también histórico que por vez primera coincidirán dos gobernadoras en ejercicio, las de Sonora y Puebla, y además la Jefa de Gobierno, de la Ciudad de México.

Otro techo de cristal que se rompe.

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