Sin que nadie haya dicho ni pío, tanto en las cámaras del Congreso de la Unión como en el INE el Partido Encuentro Social (PES), que legalmente perdió su registro desde que el Consejo General del INE hizo la declaratoria respectiva, mantiene grupos parlamentarios en las primeras y consejero representante de éstos últimos en el segundo.

Es decir, tenemos por vez primera en la historia un partido sin registro al que se le sigue dando trato como si lo tuviera.

Al parecer el pretexto para tamaño desvarío es que el de cujus (el muerto) interpuso ante la Sala Superior del TEPJF un recurso en contra del acta de defunción que le expidió el Consejo General del INE, por lo que, pasando por encima de la Constitución y la ley, al muerto se le trata como si estuviera vivo.

Se deja de lado que en materia electoral la Constitución (artículo 41) dispone que la interposición de juicio ante el Tribunal Electoral no suspende el acto reclamado. En pocas palabras, el Partido Encuentro Social perdió su registro legal; está legalmente muerto, aunque interponga uno o mil recursos ante el Tribunal, y seguirá estándolo mientras la Sala Superior no resuelva otra cosa.

Pero, como decía Cantinflas, “ahí está el detalle”.

Resulta que el magistrado ponente en el juicio del PES (SUP-RAP-383/2018) sigue estudiando el asunto, en espera de iluminación de las musas, en un caso que a un pasante de derecho no le llevaría más de media hora decidir.

En los pasillos del bunker de Carlota Armero corre el rumor que el trío que intentó anular la elección en Puebla quiere repetir la tonada en este caso; pretenden resucitar al muerto, sin pudor ni recato. Les falta un voto. Por eso el ponente sigue velando al muerto.

¿Serán capaces?     

 

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