Como lo anticipó Voz y Voto, en la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) se aprestan a una ceremonia digna de una mala película de terror: regresar la vida a un muerto.

El Partido Encuentro Social (PES), que perdió su registro el año pasado, al no haber alcanzado el mínimo de votación del 3 por ciento requerido por la Constitución y la LGIPE, está a punto de recuperar registro y dinero (de prerrogativas) gracias a la sentencia que el magistrado Felipe de la Mata ha circulado entre sus 6 colegas, por la que propone una interpretación que suena a chicana de alto precio.

Pretende De la Mata una interpretación sin precedente, como recurso para burlar la Constitución y torcer la LGIPE, diciendo que si bien el PES no alcanzó el mínimo de votación, su presencia en las dos Cámaras del Congreso de la Unión, en número de diputados y senadores, es mayor al 3 por ciento, por lo que debe tenerse por acreditado –de esa extraña forma- el requisito constitucional.

De la Mata presume contar con el respaldo de al menos 4 de sus colegas, a los que movería el afán de quedar bien con el Presidente López Obrador, a quien el pastor del PES, Hugo Eric Flores, atribuye la gestión para lograr el milagro de revivir al partido que, con el apoyo del entonces secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, inventó en 2014.

En la debacle por la que atraviesa la Sala Superior del TEPJF, la motivación única de la mayoría de sus integrantes parece ser la de conservar la chamba y con ella el millonario ingreso del que, a pesar de lo que diga la austeridad república, siguen gozando.

No será la primera vez que la Sala Superior haga de la Constitución papel desechable; en 2015 el Partido del Trabajo (PT) recibió la protección de esa Sala, que para devolverle el registro no tuvo empacho en declarar anticonstitucional parte de las reglas para que el INE realizara el cómputo de votos con fines de validación del registro de partidos.

Es cada día más evidente la degradación que la justicia electoral experimenta, por obra y gracia de la mayoría de los magistrados de la Sala Superior del TEPJF.

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