Una de la promesas de campaña del ahora Presidente electo fue someterse a una consulta popular para que el pueblo decida si continúa en el cargo, o se va.

Primero ofreció que haría dos consultas al respecto, una en el segundo año y otra en el cuarto año, de su mandato, o sea en 2020 y en 2022. Luego cambió de opinión y dijo que sería sólo una, en paralelo a la elección intermedia de 2021, lo que de inmediato ha despertado suspicacias sobre las intenciones que motivan tan novedosa forma de la democracia directa.

Pero como sin base constitucional todo lo demás es agua de borrajas, ni tardo ni perezoso el coordinador de Morena en San Lázaro decidió presentar iniciativa de reforma constitucional para dar sustento a la promesa del entonces candidato y ahora Presidente electo. Lo hizo el pasado 25 de septiembre.

Hubiésemos esperado leer una sólida argumentación sobre tan importante cambio en nuestra Constitución, y podemos decir que en el sistema constitucional de gobierno de México. Pero lo que encontramos es un documento que en 13 magras páginas pretende ser la base para iniciar el dictamen en San Lázaro.

De las 13 páginas, en 2 y media se exponen un conjunto inconexo de ideas y conceptos (por llamarles de alguna manera) que, supuestamente, versan sobre el tema de la revocación de mandato. En las siguientes 5 páginas se insertó la fotografía (PDF) de un cuadro comparativo entre los textos vigentes y las reformas que se proponen a varios artículos, luego viene el Proyecto de Decreto, para así completar esta primera muestra de la técnica legislativa de la nueva mayoría.

Juzgue usted mismo.

 

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