GÉNERO Y POLÍTICA

Mujeres en la red, mujeres en red

La red social twitter se ha consolidado como un ecosistema sociodigital en donde puedes interactuar con personas de distintos países, ideologías, profesiones y niveles,  creada en el año 2006 en San Francisco California. En estos 15 años como red activa cuenta en México con número aproximado de 10.5 millones de suscripciones*.

Twitter permite que nuestras opiniones, pensamientos y comentarios tengan un efecto de amplificación, es como si tuviéramos un megáfono en nuestros dedos y retumbara en una sala de conversación en cada carácter tecleado .. 

Una de esas @ registradas en junio de 2009 era la mía, y heme aquí en esta  bendita red social,  

por cuestiones laborales al ingresar a un organismo público electoral, decidí abrir una nueva cuenta creada en octubre de 2014 en donde actualmente emito mis opiniones a título personal.

Y es desde esa trinchera digital donde he coincidido con mujeres maravillosas con las que he podido interactuar y aprender en ese gran salón. Han sido distintos los HT y los activismos digitales en los que he participado con mujeres de todas las regiones de México y de Latinoamérica, en donde una vez más se cumple la premisa, “las mujeres que luchan se encuentran”, frase que actualmente titula un libro escrito por Catalina Ruíz Navarro.

Este relato que les voy a contar es sobre una de las aventuras más enriquecedoras y valiosas que me ha tocado vivir en esto del activismo digital en twitter.

Todo esto aconteció el pasado 8 de febrero de 2020, en esos días gloriosos en donde todavía no se tenían visos de la pandemia que hoy nos aqueja, era un sábado como cualquier otro, en donde me encontraba en twitter, eran como las 8:00 am hora pacífico, en ese momento no sabía lo que me iba a encontrar al darle “refresh a mi TimeLine”, empiezo a leer y en mi pantalla aparece un tuit en donde @gloriaalcocer cita una nota del diario El País en donde un grupo de mujeres españolas en la ciudad de Madrid, en preparativos para el 8 de marzo, venía adjunta una fotografía de mujeres tomadas de las manos y vestidas con una prenda morada, haciendo una cadena. Al terminar de explicar el tweet Gloria coloca un ¿quién se anima?, manden DM1. Fue ese momento en donde de forma orgánica, muchas accedimos a esta invitación que fue lanzada en un tweet sabatino.

Ese mismo día intercambiamos teléfonos, Gloria Alcocer Olmos al ver la gran respuesta decide convocar a  Flavia Freidenberg académica-investigadora y twitera a colaborar en la organización de este gran revuelo de mujeres que respondieron con sus teléfonos y una entera disposición para hacer esta Cadena Feminista una realidad en México.

Para el día siguiente domingo ya existía un chat de WhatsApp (las redes sociales lo hacen de nuevo) en donde había una persona representando cada estado, de algunas localidades atendieron la convocatoria varias mujeres, entre las que estaban académicas, funcionarias públicas, activistas, artistas, con un común denominador y es que eran “twiteras”. El nombre ya estaba, hacía falta la identidad visual, es ahí en donde me toca aportar propuestas de logotipos de donde se escogería el que representó al movimiento (mismo que se retomó de una imagen de mujeres entrelazadas de las manos que aparecía en pancartas de manifestaciones feministas en España, se adaptó y ese se utilizó); para el lunes ya tenían logotipos personalizados los estados que ya se habían unido a la cadena, alrededor de 14, si mal no recuerdo.

Cada día en WhatsApp encontrábamos un saludo, la adhesión de una nueva compañera representando a un estado en este gran chat, a diario se recibían teléfonos de mujeres interesadas, todas hablaban, se buscaban por ciudad; era algo así como la torre de babel alterada por distintos usos horarios. Fue en ese momento en donde para optimizar la organización se decidió que habría una representación por estado en el chat nacional, y que cada estado tendría el suyo; para poder coordinar acciones con una sola línea y hubiera más fluidez y asertividad en la comunicación. Es ahí en donde esa misma semana inicia el chat de WhatsApp de la Cadena Feminista Sonora, con una servidora como coordinadora.

La convocatoria se realizó a través de nuestras cuentas personales en redes sociales, en mi caso fue twitter, mi muro se convirtió en un altavoz, de forma orgánica las integrantes de la Cadena Nacional publicábamos mensajes invitando a mujeres de nuestros estados a que de forma voluntaria se sumaran a este movimiento. Cada mujer, cada  @ que se integraba, invitaba a más mujeres logrando ese efecto multiplicador.  Ya era mediados de febrero y el grupo discutía la esencia de lo que se buscaba transmitir con la Cadena Feminista, queríamos una concentración incluyente, trabajar con mujeres en general sin importar su ideología, se partió de la unión desde las coincidencias dejando de lado las diferencias.

La esencia que tendría esta manifestación sería pacífica y esto fue un acuerdo total y absoluto de las integrantes, para lo cuál se tuvieron que tomar acuerdos apegados a un decálogo que causó controversia y por el cuál la Cadena Feminista tuvo ataques y cuestionamiento. 

La fecha pactada fue el 7 de marzo para no fragmentar la celebración del 8 de marzo y así podernos sumar a los distintos contingentes, marchas o eventos que se llevarían a cabo en nuestros estados. La coyuntura hizo que la dinámica y manifestación en redes sociales se diera como algo sin precedentes, a nivel nacional el frente amplio de mujeres convocó a un paro de labores, mujeres de todo México no asistirían a sus trabajos, el 9 de marzo se acuñó como la fecha en el PARO, para reivindicar nuestros derechos.

Es  decidir marzo del 2020  se convertiría en el mes de la mujer en toda la extensión de la palabra, el calendario dispuso un gran bloque de fechas a conmemorar y que muchas recordaremos: 7 de marzo la Cadena Feminista, 8 de marzo la marcha del día de la mujer y 9 de marzo el paro de labores.

El chat seguía creciendo, se intercambiaban ideas, escritos, se sumaban otros estados, el entusiasmo nos tenía en una constante adrenalina, pero  así como había buenas intenciones, también hubo energías contrarias.  Es justo decir que la Cadena Feminista tuvo presiones,  que buscaban eclipsar esta iniciativa que usó como identificación el HT #NosotrasSoloSumamos, hubo críticas, cuestionamientos, ataques y un sinnúmero de señalamientos para las personas que organizaron la cadena en el ámbito nacional y en el local, en algunos casos se tuvieron que activar protocolos de protección y seguridad digital.

Los medios de comunicación fueron importantes para lograr la proyección de Cadena Feminista, se programaron entrevistas en medios nacionales y en cada entidad, aliadas y aliados de distintas fuentes periodísticas nos dieron un acompañamiento hasta el final, por lo cuál estamos muy agradecidas. 

El #7M se encontraba cada vez más cerca y el objetivo era cubrir todo México con prendas moradas y mujeres enlazadas, acá en Sonora empezamos activas con Hermosillo y nuestras amigas -aliadas en Cajeme y Navojoa decidieron unirse y hacer la cadena en esos municipios, logrando ser el estado con más ciudades adheridas.

La red de mujeres se construía y tomaba vida con cada clic, con cada mensaje de WhatsApp, en el chat nacional se intercambiaban fotografías de las reuniones de organización, eso nos daba más impulso, podíamos vernos en el espejo, algunas separadas por mucho kilómetros pero unidas gracias a nuestros dispositivos y bajo la misma causa.

Y como todas somos MUJERES EN LA RED nos conocimos e interactuamos por Twitter no podía faltar nuestra HT y nuestra estrategia de redes para hacer eco de nuestra voz, decidimos que las interacciones tendrían que llevar datos, posicionar información, mostrar los saldos pendientes en la agenda de las mujeres y por los cuáles debemos seguir en la lucha.

Sabíamos que cada tweet era una oportunidad de tener un mayor alcance, que el mensaje pudiera llegar más allá de una concentración física, también visibilizarlo en redes sociales, así seguimos trabajando en dos vías, en lo virtual y en lo real. De esta manera se generaron cientos de tuits que tuvieron miles de impresiones e interacciones totales que se pudieron contabilizar a través de los HT #CadenaFeminista agregando el # de la ciudad y el estado y también el de #YaBasta  #NosotrasSoloSumamos

El gran día llegó, el 7 de marzo por la mañana afinábamos detalles, en Sonora preparamos actividades para mostrar en nuestras concentraciones pacíficas, en Hermosillo se sumó la artista plástica Liliam Urias quien con la donación de las integrantes de la Cadena Feminista Sonora montó su obra “La sangre se vende”  con la que se intervino el museo-escalinatas de la UNISON, ubicado en un punto neurálgico de la capital.

Esta intervención contó con 3 obras que fueron un homenaje  significativas y honraban la memoria de mujeres y niñas que fueron víctimas de feminicidio.

Llegamos un par de horas antes porque había que hacer el montaje de las piezas que formaron parte de la intervención, entregar las camisetas que cada mujer se había mandado a hacer, realizamos carteles y nos abrazamos mucho, incluso, algunas hasta ese momento nos conocimos en persona, era toda una fiesta, una digna conmemoración. 

En punto de las 16:00 hrs tiempo del pacífico y 18:00 hrs tiempo del centro mujeres de todo el país teníamos una cita para decir ¡Ya basta de todas las violencias contra las mujeres y las niñas! 

En Sonora las mujeres de morado empezaron a llegar de una a una, en grupo, algunas acompañadas de sus hijas, amigas, primas, integrantes de colectivos y hasta mascotas. La premisa de que sería una manifestación pacífica y la presencia de las autoridades municipales y estatales así como de la CEDH nos permitió poder sacar adelante Cadena Feminista Sonora sin ningún contratiempo. 

En el chat de Cadena Feminista Nacional las fotos empezaban a circular, veíamos el gran entusiasmo de todas, podías sentir la energía con la que todas las mujeres tomamos pacíficamente las plazas públicas, quioscos o monumentos icónicos de sus ciudades.

Mientras en cada ciudad las coordinadoras de los estados y de sus ciudades estábamos en el sitio de la acción,  desde su casa se encontraba nuestra querida Flavia Freidenberg tuiteando información, enviando mensajes al chat para generar esa gran caja de resonancia en la que se convirtió twitter.

En este movimiento confluyeron estudiantes, amas de casa, funcionarias, académicas, mujeres jóvenes, mujeres adultas, adultas mayores para elevar la voz y exigir justicia. 5 mil mujeres diversas unidas en un acto pacífico en 33 ciudades de 25 estados de la República mexicana convocadas a título personal usando la red social twitter, exigimos un alto a la violencia contra niñas y mujeres sumamos un #YaBasta al #NiUnaMás #NiUnaMenos.

En lo personal y hablando desde la parte que me tocó coordinar en Sonora, debo agradecer a todas las mujeres que se sumaron a este llamado, suena a cliché pero es real, sin ustedes esto no hubiera sido posible, al grupo de guerreras “ustedes saben quienes son” (así como decimos en twitter) que trabajaron muy en conjunto para hacer que esto sucediera mi reconocimiento siempre.

MUJERES EN RED sobra decir que se entablaron relaciones entrañables a partir de la cadena feminista, ya no sólo éramos tuiteras que coincidíamos por el capricho de un algoritmo, hoy en día nos reconocemos y nos admiramos por nuestra capacidad de trabajar en equipo, por la sororidad, hoy sabemos que sus causas también son nuestras causas. Hoy en día ese chat sigue vivo y si bien es cierto no tan activo como antes, sabemos que en cada una de sus integrantes podemos encontrar a una mujer que no es una @ más, es una amiga-aliada con la cuál podemos contar.

Aún no nos conocemos en persona pero gracias a esta red social nos sentimos muy cerca,  va para ustedes este escrito hoy a 9 de julio 6 meses y 2 días después de Cadena Feminista Sonora.

Todo esto gracias a un tweet.

*Linchamientos Digitales, Ana María Olabuenaga, Editorial Paidós, Ed. 2019

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