img

2027 en el laboratorio

En modelación matemática o computacional, una simulación ingenua suele ser la versión más elemental de un modelo. Es entonces un ejercicio de reproducción simplificada de un fenómeno complejo que reconoce, explícitamente, la exclusión de variables, mecanismos o interacciones relevantes debido a limitaciones teóricas, empíricas, computacionales o prácticas, y que se presenta como una aproximación exploratoria antes que como una representación exhaustiva de la realidad. Lo interesante es que, al declararse ingenua, la simulación deja de pretender una precisión que no posee. No oculta sus limitaciones, sino que las incorpora a su definición.

 

Simulaciones ingenuas en la ciencia

 

En realidad, la idea tiene antecedentes implícitos en muchas disciplinas científicas. Cuando un físico habla de un toy model, un economista de un back-of-the-envelope model o un estadístico de una first-order approximation, están haciendo algo muy parecido: reconocer que el modelo es deliberadamente simplificado para explorar propiedades básicas del sistema.

Al respecto, Michael Weisberg sostuvo,1 ya hace más de una década, que los modelos científicos son representaciones selectivas de la realidad y que su valor depende de su propósito, no de su fidelidad total. Para este autor, todo modelo constituye una simplificación deliberada de lo que existe objetivamente; la cuestión relevante no es si la misma omite elementos, sino si eso es compatible con la finalidad analítica perseguida.

Más cercano en el tiempo, Reutlinger (et al),2 analizarían modelos extremadamente simples e idealizados cuyo objetivo principal es generar comprensión de mecanismos posibles, más que una descripción exacta de la realidad. Y ya esta década, Helgeson (et al),3 apuntarían por su parte que en determinadas circunstancias los modelos simples pueden ser epistemológicamente superiores a los complejos porque permiten explorar incertidumbres, sensibilidades y mecanismos que quedarían ocultos en modelos demasiado sofisticados.

Luego, desde la perspectiva de estos autores, la simplicidad de un modelo no constituye necesariamente una desventaja epistemológica, sino que en ciertos contextos puede facilitar la identificación de relaciones fundamentales y la exploración sistemática de escenarios alternativos. Todo lo anterior lleva a una formulación elegante del asunto: se denomina simulación ingenua a una emulación construida bajo supuestos simplificadores explícitos, adoptados no porque se consideren realistas, sino porque permiten una primera aproximación analítica a fenómenos cuya complejidad excede los recursos disponibles para su modelación integral.

La palabra ingenua aporta algo que calificarla de simplificada no aporta. Simplificada describe una característica técnica; en cambio, la expresión ingenua introduce una posición epistemológica: el investigador sabe que está dejando fuera elementos importantes y no pretende que el lector olvide esa circunstancia. Entonces, una simulación que se asume como ingenua no pretende reproducir exhaustivamente el fenómeno estudiado, sino explorar las consecuencias analíticas derivadas de un conjunto restringido de supuestos. Su valor reside menos en la fidelidad descriptiva que en su capacidad para identificar mecanismos plausibles y generar hipótesis susceptibles de contrastación posterior mediante modelos más sofisticados.

Esa formulación tiene una ventaja importante: convierte la ingenuidad en una virtud metodológica de transparencia, no en una deficiencia. El lector entiende desde el inicio que el ejercicio es una primera aproximación deliberadamente limitada y que sus resultados deben interpretarse como heurísticos, antes que predictivos.

 

Simulación de resultados electorales 2027

 

La simulación presentada aquí se aproxima más a un toy model que a una reconstrucción exhaustiva del fenómeno, pues busca identificar mecanismos plausibles antes que reproducir íntegramente la complejidad empírica observada. Por ende, debe entenderse como una simulación ingenua, en el sentido de que incorpora únicamente un conjunto restringido de mecanismos y supuestos explícitos. No pretende reproducir exhaustivamente la complejidad del fenómeno analizado, sino explorar las consecuencias lógicas derivadas de una estructura causal simplificada. Su propósito es heurístico y exploratorio y no predictivo.

Y se trata deliberadamente de una simulación ingenua cuyo objetivo no es la predicción precisa de estados observables, pues la sofisticación requerida para incorporar la totalidad de los mecanismos involucrados en el fenómeno bajo observación excede la información actualmente disponible. En consecuencia, el modelo se limita a representar aquellos componentes considerados indispensables para examinar la plausibilidad de un resultado hipotetizado y las implicaciones de determinados mecanismos causales en condiciones idealizadas.

Y bueno, ¿cuáles son los supuestos de los que parte la construcción de la pretendida simulación y cuáles los eventuales resultados en las elecciones federales de 2027 a los que llevan? En un escenario base, habrían tres supuestos: primero, el reconocimiento de que la fuente confiable para una simulación no puede ser otra que los resultados electorales oficiales de las elecciones pasadas en las que Morena ha resultado ser el partido mayor: las de 2018 a 2024.4

Segundo, que el ajuste al más reciente reparto de votos entre partidos es plausible que reproduzca el ajuste que se presentó entre 2018 y 2021; luego, la proporción de votos por un partido para 2027 sería igual al voto en 2024 más/menos la diferencia en votación de 2018 a 2021. Tercero, que ante la carencia de toda información fidedigna sobre la presencia de los nuevos partidos, la asignación de votos que se les daría de manera conjunta pudiera igualarse a la votación por nuevos partidos en 2021, más la mitad de la votación por el extinto Partido de la Revolución Democrática (PRD), asumiendo que la otra mitad derivaría en votos por partidos con los que estuvo coaligado.


Como se puede ver en la Figura 1, asumir estos supuestos derivaría en estimar a Morena en torno al 36 % de la votación, proporción muy similar a la lograda en las anteriores elecciones intermedias de 2021 y casi siete puntos por debajo de lo obtenido en 2024. Junto con el Partido del Trabajo (PT) y el Verde (PVEM) lograría apenas 49 % de los votos en 2027 (Figura 2), proporción claramente por debajo de lo requerido para alcanzar la mayoría calificada en la cámara baja, que actualmente detenta, pero más que suficiente para alcanzar la mayoría absoluta en la representación en esta instancia.


Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), vistos en conjunto, alcanzarían 29.5 % de la votación, casi veinte puntos por debajo del bloque mayoritario, conservando el PAN su votación por encima de los diecisiete puntos, mientras que el PRI se mantendría en el entorno de los doce puntos. Por su parte, Movimiento Ciudadano (MC) llegaría a una histórica proporción para este partido de 13 %. Todo ello, asumiendo que los dos partidos nuevos lograrían en conjunto 8.5 % de la votación, pudiendo lograr ambos la conservación de su registro.

Este reparto supondría un aumento de la fragmentación del voto, medido conforme el índice de Laakso y Taagepera,5 con la corrección de este último autor para casos como el que nos ocupa, en que se cuenta con información incompleta para partidos pequeños.6 Conforme este índice, en las tres últimas elecciones federales en México el número efectivo de componentes ha rondado en torno a cuatro partidos. Para las elecciones de 2027 se esperaría, conforme al escenario base construido, una elevación de la fragmentación del voto que llevara el número efectivo de partidos a cinco.

En este escenario, el PAN se confirmaría como la principal fuerza opositora, seguido por PRI y MC, que estarían peleando por el tercer lugar, un Partido Verde situado en cuarto sitio y tres partidos en el margen por definir si conservan o no el registro: PT, Somos y PAZ, aunque con votación suficiente para que todos pudieran quedarse para futuras contiendas. Pero, ¿qué pasa si se asume que además de un cambio como el ocurrido entre 2018 y 2021, se da un deterioro mayor del partido mayoritario, como consecuencia de la divulgación de información contraria a la imagen de este partido que relaciona a políticos destacados del mismo con el narcotráfico?

En este escenario alterno, a los supuestos iniciales, se añadiría un descuento al partido mayoritario, secuela de los escándalos recientes derivados a las acusaciones de narcotráfico hacia políticos vinculados con este partido, puntos que se repartirían proporcionalmente entre los cinco partidos políticos con registro que no actúan coaligados con el referido partido mayoritario. La evidencia públicamente disponible, producto de encuestas no presenciales y por ende de cuestionable confiabilidad, estarían mostrando una caída de Morena en torno a tres puntos porcentuales en su votación potencial.7 Si se admite este dato, entonces Morena se situaría en 2027 por debajo de los 33 puntos, con una votación absoluta similar a la lograda seis años antes (Figura 3).


Al sumar esta votación a la que tendrían PT y PVEM, la coalición gobernante se situaría con el 46 % de los votos (Figura 4), muy por debajo de la marca para alcanzar la mayoría calificada en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, pero superior a la proporción lograda en 2021 y que muy factiblemente la daría la mayoría absoluta en el mencionado órgano. PAN y PRI, vistos en conjunto, conservarían entonces una participación relativa en la votación similar a la lograda tres años antes, pero diez puntos por debajo del exitoso posicionamiento obtenido en 2021. Empero, ambos partidos verían crecer marginalmente su votación entre 2024 y 2027.

Aunque el ganador neto en el reparto de votos tendería a ser MC, que lograría dos y medio puntos más en votación que tres años atrás, los dos partidos nuevos alcanzarían en conjunto 9 % de la votación, lo que de darse pudiera significar la conservación del registro por ambos. Este reparto supondría, al igual que el escenario base, un aumento de la fragmentación del voto. Conforme este índice, para las elecciones de 2027 se esperaría una elevación de la fragmentación del voto que llevara el número efectivo de partidos a un poco más de cinco, algo por encima de lo que se estimaría conforme el escenario base.

Este escenario alterno supondría un posicionamiento de los partidos muy similar al que ocurriría de darse el escenario base: PAN ratificaría su condición de principal fuerza opositora, seguido por PRI y MC, que estarían disputando de manera muy cerrada el tercer lugar, ubicándose como tercer lugar el Partido Verde y con tres partidos en el margen de definir la preservación de su registro: PT, Somos y PAZ, aunque pudiendo lograr todos ellos la superación del umbral de 3 % establecido por la ley, dado que quedaría una votación suficiente para que todos continuaran rumbo a la senda de 2030.

En síntesis: no debiera llamar a sorpresa que la coalición gobernante no alcance la meta de mantener la mayoría calificada en la cámara baja. Por el contrario, es esperable una reducción de su votación en varios puntos porcentuales, aunque sin llegar en principio al nivel más bajo observado en 2021. Los puntos que perdería este bloque de partidos es esperable que se trasladarán a MC y a los nuevos partidos, pues los partidos tradicionales PAN y PRI más bien tenderían a preservar su participación en los votos, sin subidas o caídas mayores.

Y sin duda lo que se tendría es una realidad de mayor fragmentación del voto, lo que tendería a hacer más complejo el escenario de negociación política y legislativa, recuperando actores hoy marginados un peso suficiente para, eventualmente, forzar la interlocución con el segmento predominante, so pena de que se imponga una parálisis y se agudice el clima de confrontación entre partidos, la polarización y la gobernanza limitada.

Para 2030 la simulación realizada, ingenua como solo es posible en este momento, mostraría una eventualmente cerrada e intensa competencia entre el bloque gobernante, al que pudiera agregarse el nuevo partido PAZ, y una eventual alianza opositora que pudiera sumar a los dos partidos que han venido participando unidos recientemente, el PAN y el PRI, con otras organizaciones, particularmente Somos, que conforme a esta simulación tendría elevadas posibilidades de conservar su registro.

De acuerdo con esta expectativa de reparto de fuerzas y en el supuesto de promoverse las referidas alianzas, MC bien pudiera convertirse en el fiel de la balanza y la manzana de la discordia entre las restantes formaciones partidarias. Interesante panorama para la futura contienda presidencial, sin duda llena de incertidumbre y que motivará en su momento la atención del electorado y su participación mediante el seguimiento de las campañas y la emisión de su sufragio, como suele ocurrir cada seis años en elecciones por el Ejecutivo federal, más que la relativamente reducida concurrencia que se esperaría para la próxima elección intermedia.


1 Weisberg, Michael (2013), Simulation and Similarity: Using Models to Understand the World, Oxford University Press; https://doi.org/10.1093/acprof:oso/9780199933662. 001.0001

2 Reutlinger, Alexander, Dominik Hangleiter and Stephan Hartmann (2018), Understanding (with) Toy Models. The British Journal for the Philosophy of Science, 69(4), 1069–1099; https://doi.org/10.1093/bjps/axx005

3 Helgeson, Casey, Vivek Srikrishnan, Klaus Keller and Nancy Tuana (2021), Why simpler computer simulation models can be epistemically better for informing decisions, Philosophy of Science, 88(2), 213–233; https://doi.org/10.1086/711501

4 Fuente: Instituto Nacional Electoral [INE], Cómputos Distritales, https://www.ine.mx/computos-distritales/. En específico: INE (2018), Cómputos Distritales 2018, Elecciones Federales [Base de Datos]; https://computos2018.ine.mx/#/descargaBase; INE (2021), Cómputos Distritales 2021, Elecciones Federales [Base Datos]; https://computos2018.ine.mx/#/descargaBase; INE (2024), Cómputos Distritales 2024, Elecciones Federales [Base Datos]; https://computos2024.ine.mx/diputaciones/base-de-datos

5 Laakso, Markku y Rein Taagepera (1979), Effective Number of Parties: A Measure with Application to West Europe, Comparative Political Studies, 12, 3-27; https://doi.org/10.1177/001041407901200101

6 Taagepera, Rein (1997), “Effective number of parties for incomplete data”, Electoral Studies, 16:2, 145-151; https://doi.org/10.1016/S0261-3794(97)00003-6.

7 Gutiérrez, Carlos (2026, julio 1), ¿Efecto Rocha Moya? Qué revelan las encuestas de Sinaloa rumbo a 2027, Político MX; https://politico.mx/2026/07/02/efecto-rocha-moya-que-revelan-las-encuestas-de-sinaloa-rumbo-a-2027/

img

Ricardo de la Peña

Presidente ejecutivo de ISA Investigaciones Sociales Aplicadas, presidente del Consejo Directivo de la Cátedra Internacional de Opinión Pública y líder del Grupo sobre Metodologías de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales.

Articulos relacionados

img
img

Riesgos en construcción

La pandemia global continúa expandiéndose, las ciencias diariamente producen conocimiento sobre la misma, los impactos en toda su amplitud aún no se dimensionan y cada país y territorio está viviendo...

img

La independencia en las decisiones de la autoridad electoral

La democracia no consiste sólo en la regularidad de las elecciones para la transición pacífica del poder, también es una manera de distribuir el poder para que no haya una concentración de facultades...

img

¿Cómo identificar un estereotipo de género?

Cuestionar la ideología predominante, analizar refranes y frases para evitar la reproducción de mensajes con contenidos violentos, hacerlos visibles, deslegitimarlos y eliminarlos de lo cotidiano, rec...

brand

Voz y Voto es una publicación mensual especializada en política y elecciones, desde su primer número en 1993 es una revista única en su género, en México y América Latina.

Suscríbete

Contacto

Magdalena no. 7 Interior 2, Col. Del Valle Norte, Alcaldía Benito Juárez, CP 03103, CDMX.
contacto@vozyvoto.com.mx
suscripcionesvyv@vozyvoto.com.mx
(+55) 5524-5588