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Coahuila

Sabe Perogrullo que una golondrina no hace verano. Y sabe también que hay casos singulares en que el verano irrumpe en forma de golondrina.

El pasado domingo 7 hubo elección en Coahuila. Acudió a las urnas el 51% de las personas incluidas en la lista de electores, un porcentaje muy elevado tratándose de un proceso comicial solamente de diputados locales. Aunque la dirigente nacional del partido Morena acusó, sin pruebas, de actos de compra y coacción del voto, lo cierto es que el camión que les pasó por encima tiene placas que dicen “PRI”, partido que se llevó carro completo al obtener el triunfo en los 16 distritos de mayoría, con un total de 684,515 votos, el 55% del total.

En alianza con un pequeño partido local (UDC), el PRI se levantó en Coahuila con una victoria de dimensiones tales que supera por más de 2 a 1 a la coalición de Morena con el PT. El resultado dejará sin presencia en el Congreso estatal, y además sin registro local ni prerrogativas, al PAN, PVEM y MC, al no alcanzar el mínimo del 3% que exige la ley. Dato curioso, un partido local de reciente registro, denominado “Nuevas Ideas”, obtuvo casi el 6% de los votos, ubicándose como la tercera fuerza electoral en el estado. 

Coahuila es uno de los pocos estados de la República que no ha conocido la alternancia en el Poder Ejecutivo local. Es el último bastión estatal del PRI y uno de los dos en que gobierna, el otro es Durango. Por la solidez de su estructura, que se explica por la entrega y disciplina de sus militantes y cuadros dirigentes, el PRI de Coahuila ha sido un caso singular desde hace lustros. Un nombre y apellido está en el origen y persistencia de esa rara condición: Ruben Moreira.

Que el PRI haya ganado no es sorpresa. Si lo es la contundencia de esa victoria, que en parte se explica por el mal desempeño de Morena y su aliado el PT, así como del PVEM, que habiendo decidido medir su fuerza propia, quedó en un 2.6%, lejos de su autovaloración para fines de mercadeo electoral. Aferrado a su ilusión de irrumpir como el corcel negro en cada carrera, MC vuelve a pagar el costo de su aislamiento y equívocas políticas, que lo ubican fuera de referentes ideológicos o programáticos. Son el partido naranja y su señal de identidad es “fosfo fosfo”. No les alcanzó ni para el 3%

El retroceso más significativo fue el del PAN que habiendo sido un partido competitivo en Coahuila, esta vez no alcanzará siquiera un diputado y perderá registro y prerrogativas locales. Comentando el resultado con un amigo de la vieja guardia blanquiazul, aquellos de la “brega de eternidades”, se limitó a darme un apuntamiento: “Lo de Coahuila es la respuesta a Jorge Romero y sus cercanos”. Una respuesta con sentido de repudio, digo yo.   

Hacer del resultado en Coahuila profecía para el 2027 sería erróneo. Sin embargo, lo que sí puede afirmarse es que ese resultado deja lecciones importantes. Dejo apuntadas cuatro:

Cuando en la sociedad hay un sentimiento generalizado de alarma por la situación prevaleciente a nivel nacional y existe la decisión de preservar condiciones básicas para la convivencia social, el voto ciudadano es un instrumento eficaz para castigar malos gobiernos, premiar resultados de buenos gobiernos y reacomodar el tablero fuerzas partidistas. Podemos hablar de voto de castigo, y también de voto para defender lo básico y preservar caminos de entendimiento y concordia

Cuando el electorado sale masivamente a votar, la compra y coacción del voto, que de los programas sociales federales ha hecho instrumento electoral a favor del partido del gobierno, puede ser neutralizada. Habrá que repetir la consigna que hace años servía para enfrentar al PRONASOL: “Toma lo que te den y vota libremente”   

El partido Morena y sus aliados pueden ser derrotados en las urnas. No están condenados a la victoria. Menos aún cuando en su breve pero extensivo ejercicio de gobierno, en los tres órdenes, los distingue el autoritarismo, la corrupción y la ineptitud.

Un solo partido puede detener la maquinaria oficialista en un estado o municipio, pero a escala nacional eso tendrá mejores posibilidades de éxito con la unidad de los partidos opositores en 2027.

Coahuila no es el oráculo de Delfos, pero permite ver luz al final del túnel.    


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Jorge Alcocer V.

Director fundador de Voz y Voto.


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