Flashback al pasado y futuro incierto

En abril 11 de 2021, Guillermo Lasso fue elegido presidente del Ecuador. El tres veces candidato –y ganador por primera vez– logró acumular más de 4 millones 600 mil votos, equivalentes al 52.4% de todos los votos válidos emitidos en esta elección. Este triunfo sorprendió a muchos. Lasso logró derrotar a la maquinaria política correísta que se había movilizado en apoyo de Arauz. Además, es el primer presidente electo en el Ecuador desde 1979 que ha sido capaz de ganar una elección después de calificar a la segunda vuelta con más de 10 puntos porcentuales de diferencia con el candidato opositor. En la primera vuelta Andrés Arauz, el delfín político de Rafael Correa, recibió 32.7% del voto nacional mientras que Lasso logró únicamente el 19.7%.

La elección evoca varios elementos del pasado político del Ecuador a pesar de que se llevó a cabo en medio de una situación inusual: la pandemia global. Primero, el regreso de los partidos tradicionales como el Partido Social Cristiano (PSC) que apoyó la candidatura de Lasso y tiene 19 legisladores electos, y el regreso de la Izquierda Democrática (ID) que logró 18 legisladores y cuyo candidato presidencial quedó 4to en la primera vuelta. Ambos partidos habían perdido espacio y protagonismo desde el año 2002. Segundo, por primera vez desde el 2002, ninguno de los candidatos fue outsider (como fue el caso de Correa en 2006, y Lucio Gutiérrez en el 2002). Ambos candidatos contaban con una estructura partidaria sólida. Unión por la Esperanza (UNES), el vehículo electoral que acompañó a Arauz, hizo uso de la estructura organizativa del partido de Rafael Correa, Movimiento Alianza PAIS-Patria Altiva i Soberana, (PAIS) fundada en 2006. Por su lado, Lasso, además de contar con el apoyo del PSC, también contó con su partido, CREO, Creando Oportunidades, fundado en el 2012 para su primera campaña presidencial. Además, a pesar de que ambos candidatos no tienen experiencia en posiciones de elección popular, no son ajenos al quehacer político en el país. Arauz fue parte del gobierno de Correa y ocupó múltiples cargos incluyendo el de Ministro Coordinador de Conocimiento y Talento Humano (entre marzo de 2015 y mayo de 2017). Por su parte, Lasso, con legisladores electos por su partido desde 2013, ha mantenido una presencia activa en el debate público. Por último, Lasso gobernará con una legislatura sin mayorías. Al menos 13 organizaciones políticas cuentan con legisladores. Ningún partido o coalición, a la fecha, ha logrado organizar una mayoría. Esto no se había dado desde el 2006, año en el que la crisis de partidos llegó a su límite.

Estos elementos del pasado se dan en medio de una polarización crucialmente actual, la división entre los correístas y los anti-correístas. Esta dicotomía puede ser usada para entender la elección de Lasso y las campañas electorales, así como la fragmentación de la Asamblea Nacional y los posibles caminos que se abren a futuro. Utilizando este marco, en lo que sigue analizaré cada uno de estos puntos.

Las campañas electorales: polarización y el llamado a la unidad


Ambos candidatos se posicionaron como los representantes insignes del correísmo y del anti-correísmo. Andrés Arauz se presentó como el verdadero sucesor de Correa, al desmarcarse del saliente presidente, Lenin Moreno, elegido en el 2017 también como el sucesor de Correa. Lasso, por su parte, tenía ya una imagen formada. Desde 2013 se convirtió en la figura y líder de la posición anti-correísta. Ambos candidatos se adhirieron a estas imágenes desde el inicio de la campaña en primera vuelta. El primero se presentaba como el candidato de la continuidad y hablaba de una “Revolución Ciudadana 2.0”. El segundo se presentaba como el candidato del cambio, una nueva alternativa. Sin embargo, él no era la única alternativa al correísmo. De hecho, varios de los otros candidatos que participaron en la primera vuelta, 18 en total, también adoptaron un discurso de alternativa. Entre estos se encontraba Yaku Pérez, el candidato del partido Pachakutik, quien quedó en tercer lugar con menos de un punto porcentual de diferencia de Lasso. Su campaña se enfocó en presentar a él y a Pachakutik como la alternativa ecologista.

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Diana Dávila Gordillo

Docente en el Instituto de Ciencia Política de la Universidad de Leiden (Países Bajos). Politóloga, entre sus temas de interés se encuentran: la supervivencia de los partidos políticos, las estrategias de movilización de sus votantes y los partidos étnicos. Es especialista en partidos políticos del Ecuador, en particular Pachakutik. PhD (c) Leiden University.

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