La IA va por y a pesar de México
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Theatron anda de juerga. Después de haber sucumbido a una enfermedad del ánimo y a la ignominia de la prohibición, ahora lo sigo extenuada al ritmo de salsa (¿o reguetón?) con que se pavonea.
Ante la misteriosa desaparición de los espectadores que su mismo nombre reclama, Theatron («lo que se mira») perdió el rumbo. Fulminado, se decidió a indagar la sinrazón destructiva que le había enmar...
No soy musicólogo. Si acaso, un ávido y –ligeramente– compulsivo melómano que ha encontrado en coleccionar vinilos, y en el propio acto de escucharlos, un bálsamo para la vida y todos sus momentos.