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Elecciones nacionales 2022 en perspectiva

Tras seis meses de campaña electoral, Costa Rica eligió, en segunda vuelta, su fórmula presidencial para el periodo constitucional 2022-2026 de la mano con la renovación de los cincuenta y siete escaños que conforman la Asamblea Legislativa para el mismo período. Con respeto y confianza en la autoridad electoral y en la integridad de su proceso, Rodrigo Chaves Robles fue electo, el pasado 3 de abril —en nombre del Partido Progreso Social Democrático (PPSD), fundado en 2018—, como el 49° presidente de la República de Costa Rica. El presente artículo hace un análisis de la coyuntura electoral y busca brindar al lector, desde la perspectiva politológica, un panorama general que corresponderá profundizar en otras investigaciones y diálogos multidisciplinarios.

La antesala electoral

El inicio del 2021 estuvo marcado en la agenda política por asuntos económico, tales como las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener financiamiento, el proyecto de ley de reforma al empleo público y la discontinuidad de las propuestas para la recuperación de las finanzas públicas que organizó el gobierno durante el 2020 como solución alternativa a la protesta de los movimientos sociales (OPNA 2021). 

Los tres partidos políticos que han gobernado el país: Liberación Nacional (PLN), Unidad Social Cristiana (PUSC) y con menos trayectoria, pero con las dos últimas administraciones presidenciales, el Partido Acción Ciudadana (PAC), confirmaron sus candidaturas presidenciales en elecciones primarias abiertas, es decir, con la habilitación para la participación de todo el padrón electoral. Los demás partidos políticos dedicaron parte del 2021 a buscar figuras presidenciables. Las figuras que quisieron postularse buscaron agrupaciones políticas que recibieron sus intenciones presidenciales o las crearon a escala nacional para postularse.

La antesala electoral también estuvo marcada por la develación de investigaciones por corrupción en materia de infraestructura vial que involucraron a funcionarios en todos los estratos de la administración pública y también en gobiernos subnacionales. Asimismo, en el país se contó con un escenario de importante avance en materia de vacunación de la población adulta y de aceptación generalizada a la vacunación obligatoria por el Covid-19 (69%), además del apoyo a las restricciones implementadas por la administración saliente en materia sanitaria (66%). Todo esto, pese a la calificación negativa más alta que ha obtenido un Ejecutivo saliente desde que se lleva registro (72%), según indican los estudios de opinión pública del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de octubre y noviembre de 2021.

Particularidades de la primera vuelta

Una de las características más destacadas del proceso electoral en primera ronda fue la amplia oferta electoral. Según datos del OPNA (2022), desde 1930 no existía una cantidad comparable en términos de opciones partidarias. En noviembre del año anterior, veinticinco partidos políticos a nivel nacional oficializaron sus fórmulas para competir por los puestos de presidencia, vicepresidencias y diputaciones; otras once agrupaciones provinciales inscribieron listas para postularse al Congreso.

Entre las veinticinco agrupaciones, dieciséis optaron por la doble postulación, es decir, sus candidatos o candidatas presidenciales también encabezaron alguna de las siete listas provinciales a las diputaciones. Además, del total, trece figuras políticas contaban con experiencia en el ejercicio de cargos públicos y once de ellas ya habían intentado llegar a la silla presidencial en otros procesos electorales con la misma bandera partidaria, o una nueva. Se destaca que cuatro candidaturas durante el proceso electoral también mantuvieron una curul en la Asamblea Legislativa (Murillo, 2021).

En la disputa por el reconocimiento y la distinción en el marco de la amplia oferta electoral, la indecisión acaparó en primera ronda. En los primeros meses del proceso, el grupo de personas indecisas pero decididas a votar superó en más de veinte puntos porcentuales al candidato que encabezaba la intención de voto (CIEP 2021 -2022f). Cinco días previos a la elección, fecha en que se instauró la veda a la publicación de encuestas, todavía un 31.8% de las personas encuestadas se identificaban como indecisas pese a que afirmaban estar convencidas de asistir a las urnas. Entre las razones esgrimidas, un 29.5% de los encuestados manifestó que le generaba confusión escoger entre tantos partidos políticos y un 25.5% que no le gustaba ninguna candidatura (CIEP 2022d).

Durante la campaña electoral ninguna candidatura presidencial superó el 20% de intención de voto y tampoco destacó como favorita para ganar la contienda. La intención de voto se dividió en dos grupos, el primero conformado por quienes fueron punteros con niveles de apoyo entre 10% y 20%: José María Figueres Olsen (PLN), Lineth Saborío Chaverri (PUSC) y Fabricio Alvarado Muñoz (PNR) y el segundo, conformado por quienes ascendieron acorde a la exposición mediática, grupo que mantuvo entre un 5% y un 10% de apoyo en toda la contienda: Rodrigo Chaves Robles (PPSD), José María Villalta Flórez-Estrada (PFA) y Eliécer Feinzag Mintz (PLP).

 Aunado a lo anterior, entre las seis opciones políticas en espacios en que compartieron sus candidaturas presidenciales, ningún problema público destacó como central para efectos de distinguir a las agrupaciones. Los discursos tuvieron tecnicismos propios de la situación económica y las propuestas de generación de empleo, pasando por la sanción y prevención de la corrupción, las discusiones sobre más o menos Estado y muy superficialmente intercambios sobre la situación educativa. Básicamente, destacó el acuerdo generalizado en materia económica de las opciones políticas, agenda sobre la que se diferenció únicamente el PFA.

En esfuerzos para distinguir las opciones políticas, se trasladaron la crítica y los cuestionamientos hacia la individualidad de cada candidato o candidata y sus características personales. Las narrativas sobre las individualidades abordaron el pasado, vida y obra de los seis contendientes centrales y, sin ningún favorito claro respecto a las posibilidades de triunfo en primera vuelta, el seis de febrero por doce horas transcurrió la jornada electoral sin contratiempos ni incidentes. La única certeza que auguraba el escenario electoral era la dificultad que tendrían las agrupaciones políticas para superar el umbral electoral del 40% que asegurara un triunfo en primera vuelta.

Los resultados habilitaron a José María Figueres por el PLN y a Rodrigo Chaves por el PPSD a disputar en el balotaje la elección de la fórmula presidencial. El primero de ellos obtuvo 571 518 votos correspondientes al 27.28% de votos válidos y Chaves obtuvo un total de 351 453 (16.78%). Chaves despuntó hacia el final y logró posicionarse por encima de Fabricio Alvarado (PNR), quien disputó la Presidencia contra Alvarado Quesada en la segunda vuelta de 2018 y quien obtuvo el tercer lugar en 2022 con 311 633 (14.88%) y resultó electo Diputado (TSE 2022).

 A los candidatos que pasaron a segunda vuelta se les cuestionó principalmente en dos temas de vital relevancia. A Figueres sobre casos de presunta corrupción perpetrados por su persona durante sus años como funcionario público y de su partido político y figuras ligadas a este. En el caso de Chaves, se le cuestionó alrededor de las acusaciones y el proceso disciplinario llevado en su contra por el Banco Mundial –donde desarrolló su carrera profesional– por denuncias de acoso sexual por parte de sus subalternas. También a este último por sus declaraciones contra medios de comunicación de larga trayectoria en el país. Sin embargo, ninguno de los cuestionamientos centrales y adyacentes surtió efectos para desviar sus posibilidades electorales; ambas, temáticas sobre las que giraría la narrativa de los siguientes dos meses.

Tan solo un 26% del padrón electoral nacional votó por alguno de ellos. La primera vuelta fue una elección marcada por la baja participación electoral, solo el 59.71% del padrón de poco más de tres millones de habitantes votó por una fórmula presidencial. Asimismo, pese al triunfo de Chaves, territorialmente tan solo ganó en cuatro cantones del país, frente a un Figueres que ganó en sesenta y tres cantones de ochenta y dos totales. A nivel provincial, Figueres ganó en San José, Alajuela, Cartago, Heredia y Guanacaste. Las provincias de Limón y Puntarenas eligieron al candidato neopentecostal Fabricio Alvarado como favorito.

Destacan, además del elevado e histórico nivel de abstencionismo alcanzado, las diferencias entre el voto urbano y rural, así como la postergación de la decisión electoral, la volatilidad de las preferencias electorales, el rol de los debates como movilizadores de voto, entre otras trayectorias y tendencias que en próximos años será clave profundizar para comprender las transformaciones del sistema político costarricense y del comportamiento electoral.

 A modo de balance, el resultado de la conformación legislativa favoreció nuevamente al PLN, que es la minoría más grande del Congreso, ocupando diecinueve de cincuenta y siete curules. Seguidamente, el partido recién llegado, PPSD, obtuvo diez curules, mientras que el PUSC consiguió nueve. Por su parte, Fabricio Alvarado consiguió con su nuevo partido, PNR, siete escaños. Finalmente, el PLP, que debuta en el Congreso, y el PFA obtuvieron seis escaños respectivamente, siendo el último la única agrupación legislativa con tendencia de izquierda en el Congreso.

El partido con mayor pérdida política fue el oficialista, el Partido Acción Ciudadana, que tras ocho años encabezando el Ejecutivo desapareció del mapa político nacional al no obtener ni un solo escaño. Los mayores triunfos los constituyen el caso del PPSD y el PLP, agrupaciones recién llegadas a la escena política nacional; por otra parte, el Frente Amplio, cuya representación legislativa pasó de una curul a seis respecto al periodo anterior.

La segunda ronda

Durante la primera ronda, ambos candidatos manifestaron sus posiciones, pero su participación en segunda ronda terminó de consolidar la idea de que el liberacionista es un tradicional con experiencia y equipo, contrario a los experimentos e improvisaciones que representó el Partido Acción Ciudadana, mientras que Rodrigo Chaves (PPSD) se plantea como un aparente outsider con su hoja de vida limpia1 y con la intención primera de disminuir el costo de la vida para las y los costarricenses, así como desterrar la corrupción del país. Pese a sus amplias similitudes en materia programática, especialmente en el plano económico, Chaves se apoderó de la bandera de cambio en el clima electoral hacia la segunda vuelta.

En términos generales, las actividades proselitistas de ambos candidatos fueron transformándose durante los seis meses de campaña. El PLN intentó desasociar al candidato de las alegaciones de corrupción; además, el tono discursivo de su figura pasó a ser confrontativo, manteniendo las promesas de la política tradicional, números de empleos a crear y transformaciones en el plano social y económico con viabilidad política y fiscal cuestionable. Caso contrario, Chaves mantuvo el dominio en los espacios de debate, utilizó la confrontación a su favor y mostró un estilo sereno. Minimizó las acusaciones por acoso sexual, alzó el tono religioso y conservador, y recriminó el apoyo del PLN a la agenda económica del gobierno saliente.

El clima electoral de la segunda vuelta, por su parte, estuvo caracterizado por escenarios mediáticos llenos de hipérboles para descalificar al otro candidato y captar el voto en contra; una serie de errores de las campañas recrudecieron las acusaciones e hicieron de los intercambios entre los candidatos espacios altamente confrontativos. En el caso de Chaves, la develación de informaciones relacionadas con formas ilícitas de financiamiento electoral; para Figueres, los cuestionamientos a una publicidad no oficializada, pero sí orquestada por el PLN relacionada con la ideación suicida.

En el reacomodo de los apoyos y adhesiones de cara a la segunda vuelta, solo dos ex candidatos se vincularon con el PLN y uno con el PPSD, ninguno superó el 1% de votos en primera ronda. Destaca Natalia Díaz, ex candidata del Partido Unidos Podemos, quien anunció su apoyo a Chaves y fue señalada por él como encargada del equipo de transición.

 Las fracciones legislativas y ex candidatos y ex candidata del PUSC, PLP, PFA y PNR anunciaron que no darían adhesiones, enfocando su capital político en ejercer su rol de oposición (Solano 2022). Únicamente destacó la denuncia, a pocos días de la elección, del ex candidato Alvarado de que el PPSD estaba ofreciendo puestos en gobierno y para las futuras elecciones municipales a sus dirigentes partidarios, faltando a la ética, decencia y al respeto a su agrupación.

Tras la jornada del 3 de abril, los resultados favorecieron a Chaves con un total de 1 018 454 votos que representaron el 52.84% de votos válidamente emitidos, triunfando en cinco de las siete provincias y cincuenta y tres cantones, y en un segundo lugar Figueres Olsen con un total de 908 816 votos (47.16%) y ganando únicamente en las provincias de San José y Cartago, principalmente urbanas y en veintinueve cantones. El respaldo hacia Chaves fue otorgado en un escenario de mayor abstención (alcanza preliminarmente el 43.24%) y con el apoyo de tan solo el 28.75% del padrón electoral.2

La misma noche en que se revelaron los resultados electorales, ambos candidatos salieron a la prensa a manifestar su aceptación de los mismos. Chaves articuló una serie de mensajes menos confrontativos y abiertos al diálogo con otras fuerzas políticas, indicó que entiende el mandato como una obligación de ejercer el liderazgo con honradez, eficiencia, transparencia y austeridad, en solidaridad con las personas más vulnerables. Señaló los temas sobre los que dirigirá su mandato: recuperación del empleo, lucha contra la corrupción, y mejora de los servicios públicos, con especial énfasis en salud, seguridad y educación.

Hacia el cierre

La necesidad de articular con el Congreso la conformación de mayorías que le permitan avanzar en su agenda legislativa será uno de los principales retos de la administración, así como seguir abonando a su capital político durante los primeros meses de gestión tras una campaña altamente confrontativa y de cara a que su partido participe en los procesos electorales municipales de 2024.

 La conformación de equipos de trabajo será un reto de trascendencia que podría afectar la estabilidad del gabinete, en tanto la agrupación política no cuenta con una militancia reconocida ni cuadros formados en materia de hacer gobierno. Ello deberá hacerlo tras el señalamiento de las restantes cinco agrupaciones de oposición de que ninguna participará en la conformación de un eventual gabinete multipartidista.

 Finalmente, Chaves iniciará gobierno con la implementación de una reciente reforma constitucional que garantiza al Ejecutivo que la agenda legislativa será constituida por los proyectos que éste priorice, tendrá los meses de mayo, junio y julio para seleccionar las iniciativas de ley que se discutan. En esa línea, lidiará con los nuevos y quizás primerizos cuadros al mismo tiempo que intenta cumplir las promesas de campaña que auguraba como medidas inmediatas para disminuir el costo de la vida. Los siguientes meses de la coyuntura serán la base del carácter político del próximo cuatrienio, liderado por un partido político nuevo y con una fracción legislativa débil.

Chaves Robles ejerció seis meses en la administración Alvarado Quesada como ministro de Hacienda.

Estos datos consideran únicamente el 98.41% de las mesas escrutadas por el Tribunal Supremo de Elecciones en el corte número doce generado el 4 de abril de 2022 a las 12 horas. Datos disponibles a la fecha de cierre del presente artículo (TSE 2022).

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Eugenia C. Aguirre Raftacco

Politóloga. Docente e investigadora principal del Observatorio de la Política Nacional de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica.

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María Fernanda Bustamante Solano

Politóloga. Investigadora del Observatorio de la Política Nacional de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica.

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