Colombia gira a la derecha
El triunfo histórico de Abelardo de la Espriella en las elecciones presidenciales de Colombia marca un giro radical hacia la derecha. Tras derrotar por un estrecho margen al candidato de izquierda Iván Cepeda en la segunda vuelta, su victoria consolida un mandato centrado en la seguridad y las políticas de “mano dura”.
De la Espriella es un “outsider” de la política. Se postuló bajo el movimiento político auto fundado Defensores de la Patria, sin experiencia previa en cargos de elección popular. Conocido por sus simpatizantes como “El Tigre”, basó sus propuestas de campaña en la construcción de megacárceles, la reducción del aparato estatal y una economía de libre mercado.[1]
El candidato ganador nació en Bogotá y vivó gran parte de su niñez y juventud en la ciudad norteña de Montería, conocida por su cultura ganadera y por los planchones (las famosas balsas techadas que transportan a los pasajeros a través del rio Sinú). Tiene 47 años y ha desarrollado su carrera como abogado penalista en su propia firma legal. Fuera de los tribunales, consolidó una fortuna como empresario en el ámbito textil así como en la industria de la gastronomía y la producción de bebidas alcohólicas.
La segunda vuelta electoral en Colombia (establecida por la Constitución de 1991) se desarrolló en un contexto de violencia y presión de grupos armados en diversas zonas del país.[2] No obstante la participación fue histórica, con casi un 63%, lo que la sitúa como la más alta en los últimas tres décadas. De la Espriella obtuvo el 49.6% de la votación con 12,956,941 sufragios mientras que Cepeda alcanzó el 48.7% con 12,691,709 votos. La diferencia fue de 265,232 sufragios, lo que representa un 0.9%; se trata de la diferencia porcentual más estrecha en una segunda vuelta en la historia reciente de Colombia.[3] Ha sido un respaldo histórico al candidato que sus oponentes catalogan de extrema derecha, pero que su equipo de campaña define como de “extrema coherencia”.[4]
Llamó mucho la atención la participación de la diáspora colombiana, la cual marco una alta participación con 598,669 votos emitidos. El voto en el exterior se inclinó fuertemente hacia la derecha, siendo clave para la victoria del “Tigre”. Los sufragios provenientes de Estados Unidos y Canadá así como de varios países de Europa, aportaron un margen significativo a favor de la campaña del candidato ganador. El padrón de colombianos en el extranjero asciende a 1.4 millones.
El resultado de la contienda en Colombia evidencia la marcada división social y política que atraviesa el país entre el rechazo a la gestión del presidente Gustavo Petro por el deterioro de la situación económica, con un déficit fiscal que alcanzó el 6.4% del PIB y el cuestionamiento sobre el fracaso de la política de “paz total” contra el crimen y la delincuencia. Y es que en lo que va de 2026, el país registra más de 60 masacres y el homicidio de decenas de líderes sociales.[5] Desde una perspectiva internacional, Colombia se posiciona como el segundo país con mayor criminalidad organizada del mundo, después de México, según el Índice Global de Crimen.
Por lo anterior, el triunfo de De la Espriella representa un giro radical y una fuerte reacción contra el ciclo político del actual mandatario. Su ascenso se basó en una campaña que resonó con millones de ciudadanos desencantados, articulando un mensaje enfocado en la promesa frontal para combatir el crimen y el narcotráfico. En el ámbito económico propone disminuir el tamaño del gobierno en un 40%, disminuir impuestos y fomentar la inversión privada.
La victoria de “el Tigre” marca un momento de profunda polarización y expectativa. Cientos de personas celebraban ayer en Bogotá el triunfo de Abelardo de la Espriella. La mayoría expresaba que habrá más libertad y presión para los violentos. “No queremos más guerrilla, no queremos más impunidad”. También celebran el comienzo de la “Patria Milagro” (nombre del programa y plan de gobierno)[6] así como el fortalecimiento de alianzas estratégicas con Estados Unidos.
Hace unas horas, en su primer discurso como presidente electo, De la Espriella dijo que “Colombia vuelve a ser una democracia firme, confiable y respetable”. Con un tono conciliador llamó a la unidad y ha dicho que va a gobernar para todos los colombianos. “No habrá vencedores ni vencidos”. Agregó: “Volveremos a ocupar nuestro lugar entre las naciones libres y fortaleceremos nuestras relaciones con todos los países que respeten la democracia”. Y añadió con firmeza que “Colombia no tendrá relaciones con los países que no respetan las libertades y el Estado de derecho”.
Líderes de otros países latinoamericanos como Daniel Noboa de Ecuador, Javier Milei de Argentina, José Antonio Kast de Chile, Santiago Peña de Paraguay, Laura Fernández de Costa Rica, Nasry Asfura de Honduras y José Raúl Mulino de Panamá no tardaron en felicitarlo y reconocerlo oficialmente como presidente electo. El propio Trump lo ha invitado a visitar la Casa Blanca. La asunción presidencial está programada para el próximo 7 de agosto.
Estas son algunas de las claves del triunfo electoral de Abelardo de la Espriella y como Colombia gira en democracia hacia un nuevo proyecto de nación.
[1] La estrategia de campaña de De la Espriella estuvo en una movilización sin precedentes en redes sociales para captar tanto a votantes tradicionales como a quienes antes se abstenían de participar.
[2] Tras conocerse el preconteo, se registraron marchas, bloqueos y enfrentamientos de encapuchados con la fuerza pública en ciudades principales como Bogotá y Cali. La capital, junto con otros 49 puntos del país, requirió un despliegue y vigilancia especial por parte del Ministerio de Defensa para evitar alteraciones mayores al orden público.
[3] En la primera vuelta presidencial, De la Espriella también lideró la votación al alcanzar 10,360,449 votos (43.7%), superando en ese momento a Cepeda por cerca de 670,000 sufragios.
[4] Aunque De la Espriella se declaró ganador y así lo muestran los datos oficiales, el presidente Petro y el candidato Cepeda solicitaron esperar el escrutinio definitivo debido a impugnaciones presentadas en miles de mesas.
[5] La violencia y el crimen organizado están marcados por la impunidad y la fuerte presencia de grupos armados, especialmente en regiones como el Cauca.
[6] El proyecto se estructura bajo varios pilares clave: Seguridad y Orden; Economía y Empleo; y Visión País.
