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Hace 30 años

Aunque el IFE inició en octubre de 1990, su calidad de organismo autónomo se la otorgó el decreto de reforma electoral publicado en el Diario Oficial de la Federación el 22 de agosto de 1996, hace 30 años.

Fue aquella una reforma de enorme transcendencia ya que además de la autonomía del IFE, transformó la justicia electoral al suprimir por completo los colegios electorales otorgando jurisdicción plena al Tribunal Electoral, que fue adscrito al Poder Judicial de la Federación como órgano especializado. En la misma reforma se implantó un generoso y equitativo modelo de financiamiento público a los partidos políticos y se completó la regulación para garantizar el voto libre y secreto, impulsada en las reformas de 1990 y 1994.

La reforma de 1996 fue de enorme impacto para el sistema político, sus efectos se hicieron sentir de inmediato. Pocos meses más tarde, en las elecciones de julio de 1997, por primera vez el PRI no obtuvo la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, iniciando así la etapa de los gobiernos divididos y las alternancias, que se prolongaría por dos décadas. No es exagerado afirmar que, sin saberlo, con esos cambios el PRI pavimentó su salida del poder, que ocurriría cuatro años más tarde.

La ciudadanización del IFE que el doctor Jorge Carpizo McGregor impulsó en la reforma de1994, fue completada con la de 1996. La autonomía significó la salida del gobierno de la organización de los procesos electorales. El secretario de Gobernación, que desde 1948 presidió la Comisión Federal Electoral (CFE) y de 1990 a 1996 el Consejo General del IFE, quedó fuera. Su lugar pasó a ser ocupado por un ciudadano, designado por mayoría calificada en la Cámara de Diputados, a propuesta de los grupos parlamentarios. El primer presidente del IFE autónomo fue José Woldenberg. Aunque el Poder Legislativo mantuvo presencia en el Consejo General, sus representantes perdieron el derecho al voto y de hecho pasaron a ser representantes de sus partidos políticos.

Cabe volver a recordar que, si por autonomía se entendiera la salida del gobierno de la presidencia del IFE, tal cambio se pudo haber logrado antes. En 1990 y en 1994 fue la negativa de las dos oposiciones relevantes en ese entonces (PAN y PMS/PRD) lo que impidió la medida.  

Doy cuenta de lo ocurrido en esos años:

Días antes de concluir las conversaciones para la reforma electoral de 1990, el secretario de Gobernación se reunió con los comisionados del PAN y PMS ante la CFE, Diego Fernández de Cevallos y el autor de este artículo, respectivamente. Nos propuso que el IFE estuviera presidido por un ciudadano de reconocido prestigio. Palabras más, palabras menos, nos dijo que después de lo ocurrido en 1988 el titular de Gobernación no debía presidir el nuevo organismo electoral. Después de consultas, rechazamos la propuesta en los siguientes términos, que cito de memoria: “No queremos que pongan un capitoste al frente de las elecciones para luego decir que el gobierno no tuvo nada que ver con el fraude”. En este mes de octubre se cumplirán 36 años de que Fernando Gutiérrez Barrios rindió protesta como primer presidente del IFE.

En 1994, durante las llamadas “conversaciones de Barcelona” (por la ubicación de la casa en que tuvieron lugar) el doctor Jorge Carpizo, secretario de Gobernación y presidente del IFE, aceptó la demanda opositora de sustituir a los consejeros magistrados por consejeros ciudadanos, propuestos por consenso entre los 3 partidos de mayor peso electoral. De los 6 designados en mayo de aquel año, 5 fueron propuestos por los dos partidos de oposición, solo 1 por el PRI.

Antes de cerrar el acuerdo, en una plática con Porfirio Muñoz Ledo y Carlos Castillo Peraza, el doctor Carpizo les propuso incluir en la reforma la autonomía del IFE y la consecuente salida del secretario de Gobernación de la presidencia del Instituto. Estuve presente en esa plática. Fue Castillo Peraza, jefe nacional del PAN, quien primero habló para rechazar la propuesta. Porfirio Muñoz Ledo (PRD) se sumó sin mayor reparo.

De memoria cito lo que Castillo Peraza le dijo a Carpizo: “Estamos aquí por Usted, por su garantía de que lo pactado se va a respetar, así que Usted se queda Doctor”. Y Carpizo se quedó. La noche la jornada electoral de 1994 el exrector de la UNAM recibió, como reconocimiento a su compromiso democrático, el prolongado aplauso de todos los presentes. Acto seguido, levantó la sesión.

El 22 de agosto de 1996 la autonomía del IFE quedó plasmada en la Constitución. 30 años más tarde no hubo memoria ni festejo. No es de extrañar. Como están las instituciones electorales, lo que procedería es una esquela.


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Jorge Alcocer V.

Director fundador de Voz y Voto.


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