Heurística
Por lo que ahora sabemos, parece que el gobierno de México está en manos de un par de asesores externos que, a diario, dentro de algo que llaman “cuarto de guerra”, deciden lo que la presidenta debe decir, y quizá también lo que debe hacer. Ambos asesores son los socios de una empresa llamada “Heurística”, su dueño y jefe es Iván Manuel Silva Yanomé. (Proceso 03.11.26)
Según el diccionario de la Real Academia, la palabra “heurística” significa: “c. manera de buscar la solución de un problema mediante métodos no rigurosos, como por tanteo, reglas empíricas, etc.”
Ante las pruebas de grave corrupción de Guadalupe Taddei, colocada en abril de 2023, por órdenes del expresidente López Obrador, en la quinteta de candidatas a presidir el INE, todo apunta a que la actual inquilina de Palacio actúa de manera heurística, o sea, “como por tanteo”.
Cuando en el diario Reforma aparecieron las primeras evidencias de la corrupción de Taddei, el hecho fue minimizado por la presidenta Sheinbaum. Cuando las pruebas emergieron, con los videos difundidos en Latinus, pidió que no hubiera sombra de duda sobre el INE. Cuando la lumbre les llegó a los aparejos, la defendió, acusando de misoginia a sus críticos. Luego la Presidenta denostó a la presidenta acusándola de “traición”. Todo de heurística manera.
Desde que Guadalupe Taddei entregó a la Cámara de Diputados su renuncia, el 26 de octubre pasado, la atención de la opinión pública ha estado en la exhibición, en medios de comunicación y redes sociales, de más evidencias y pruebas sobre el entramado de corrupción que por ella fue montado y operado desde la presidencia del INE, con la participación de funcionarios de mando superior y medio. Pese a tales evidencias y a exigencias de proceder penalmente, no solamente opositoras, persiste la inacción de la FGR y de los órganos de auditoría, interno y externo.
Con heurístico método, en la conferencia mañanera la presidenta Sheinbaum insiste en pedirnos que miremos para otro lado. Que creamos en sus estrambóticos dichos de que la causa de la corrupción de Guadalupe Taddei está en quienes antes de Taddei presidieron el INE y que la sonorense no es un producto 100% Morena, impuesta mediante un método no riguroso, heurístico, la tómbola.
Como si el daño que el gobierno y su partido han causado al INE no fuese suficiente, ahora el gobierno y su partido suman la caricaturesca muestra de subordinación del Auditor Superior de la Federación que, en comunicado de prensa, que más parece panfleto partidista, habla de auditorías a las contrataciones del IFE/INE, de 2000 a la fecha. Igual podría hacerlas partiendo de 1990, año de fundación del IFE, o incluso extenderlas a la Comisión Federal Electoral, de 1986-1988.
Quieren ocultar su responsabilidad en el daño causado al INE, que no es solo ni principalmente económico. Hay daños mayores en al menos dos ámbitos. Uno es el causado en el servicio profesional electoral. De abril de 2023, llegada de Taddei, hasta la fecha, se registran cambios de personal en casi 900 plazas. Cabe suponer que la mayoría de los nuevos funcionarios llegaron por sus lazos de subordinación/lealtad con Morena y el clan Taddei.
La identificación del daño debería partir del análisis de esos cambios de personal en las direcciones ejecutivas, unidades técnicas, direcciones generales y operativas, vocalías locales y distritales del INE. Hay datos y elementos para sostener que el daño puede ser mayúsculo. Que la corrupción, como infección mortal, penetró a todos los ámbitos y niveles del aparato electoral, no solo del INE, sino también de varios institutos electorales locales (OPLES).
El segundo daño es a la credibilidad y confianza ciudadana en el INE. Si en una de las cenas de festejo ofrecida por el contratista favorito brindan por “la credencial de elector”, es de toda evidencia que el contrato para la producción de ese instrumento de identificación ciudadana forma parte de la trama de corrupción. De ese contrato participa el organismo estatal Talleres Gráficos, dependiente de la SEGOB, cuyo director era el hoy consejero electoral Arturo Chávez.
Sea por su desconocimiento del tema o por su afán de que miremos para otro lado, en Palacio Nacional llevan varios días construyendo, sin orden ni concierto, una trama inverosímil sobre la corrupción en la compra de materiales electorales, que según ellos se remonta a 1987. Su heurística narrativa tiene un solo objetivo: culpar a Lorenzo Córdova de la llegada de Guadalupe Taddei al OPLE de Sonora y poner en duda la honorabilidad y prestigio de quien presidió el INE de 2014 a 2023.
La presidenta Sheinbaum y sus heurísticos asesores no quieren que en la mañanera, o en una banqueta, le pregunten sobre lo principal: ¿Qué vamos a hacer con el INE, asaltado y tomado por Morena? Taddei fue la cabeza de la hidra, que sigue incrustada en el cuerpo de los organismos electorales. Carentes de independencia, la Fiscalía General y la Auditoría Superior no garantizan una investigación a fondo e imparcial. Menos aún la contraloría interna del INE, encabezada por personeros de Morena desde 2019.
La salida a la crisis en que el gobierno y Morena metieron al INE no puede ser heurística. Es necesario cortar de raíz la hidra que Guadalupe Taddei, sus cómplices y socios hicieron crecer en el INE y los OPLES.
